APKDock Logo
Chapters
share
La Esposa del Candidato a la Presidencia Novel Cover

La Esposa del Candidato a la Presidencia

Elena’s life collapses after her husband, a prominent presidential candidate, sacrifices her for his political career. Refusing to be a humiliated victim, she uses her sharp intellect and secret assets to systematically destroy his campaign. Amidst a world of billionaire scandals and dangerous power games, Elena’s focus on cold revenge is tested by a sudden, unforeseen romance. She must now navigate a treacherous path between her quest for justice and new love.
Chapters
share

Chapter 6

Elian.

—¡No! ¡No! ¡No!

Seguido de aquellas exclamaciones mi pecho no puede evitar comenzar a convulsionar por la risa que me causa la anécdota que ha contado esta mujer encantadora.

—¡No miento! —Se lleva las manos a la frente dejando que su cabello rubio con hondas se estiren hacia arriba y su cara de frustración me hace reír más—. ¡Te juro que deseé como nunca antes estar bajo la tierra! ¡Fue la cosa más asquerosa que tuve la desgracia de saborear!

—No sigas, por favor, no… —Me agarro el estómago cansado de tanto reír.

—No te recomiendo el estiércol de caballo, está en el último top de las cosas peores por consumir, Elian, de verdad.

Desde que se dio cuenta que se me hace fácil reír de cualquier cosa graciosa pequeña o grande que salga de su boca, no ha parado de hablar.

Junto a su hermano cayó en un sitio en donde solo había condones usados.

Pasó todo un día caminando buscando una dirección que resultó estar a pocos metros de su punto de partida, encontrándose con indigentes un poco mal de la cabeza, y un perro que la correteo hasta morder sus nalgas.

Y esto último, esto que le pasó el primer día de su trabajo como camera: caer de cara en una gran bosta de caballo, ha sido el límite de las cosas absurdas que me han pasado en veintinueve años.

—Pero estoy bien ahora… alejada de momentos locos. —Toma de su agua y me ofrece por lo que con cautela tomo.

Hasta tiene el vaso impregnado de lo que para mí significa paz y felicidad.

—Gracias… —Le devuelvo el vaso—. Lamento si no tengo nada qué contar, no soy un hombre de aventuras como tú…

Ámbar bufa y luego ríe de forma que me parece encantadora.

—No soy una mujer de aventuras. —Echa su cuerpo un poco hacia adelante y por arte de magia mi cuerpo también lo hace—. Soy una desgraciada sumisa que siempre pensó que cediendo su libertad, podría tener derecho a vivir en un mundo de fantasías.

Sumisa, sumisa…

Su aliento ha pegado en mi rostro, su olor de nuevo allí, mareándome, haciendo que juegue con mis manos de forma nerviosa y asiente con la cabeza sin verla.

Hace muchísimo tiempo que nadie se molestaba en tener toda mi atención.

—Tienes el corazón roto. —Levanto la vista para señalar su pecho—. Y si no supiera que estás tomando agua aseguraría que estás ebria.

—¡Oye! —Ríe un poco echándose hacia atrás y verla desde esta perspectiva me incita a morderme el labio.

Ámbar es una mujer de al menos veintidós años, con ojos grandes verdes, pestañas castañas, cabello rubio claro con algunos reflejos castaños, labios muy finos, contextura delgada y piel trigueña y tan… delicada.

Lo último lo he notado porque hace un segundo pasó sus dedos por la frente y estos quedaron marcados.

No quiero seguir observándola más. Tan solo su presencia, su voz y su olor me hacen gruñir bajo por lo mucho que me estoy conteniendo.

Nunca he esperado tanto para llevarme mujer a la cama. La verdad es que cuando alguien me atrae suelo ser más que directo, aunque quizás muchos al verme piensen que no soy ese tipo de hombre. Y la razón por la cual no he hecho ningún movimiento es porque puedo ver en su mirada que la persona que le ha roto el corazón no es cualquier persona.

Probablemente vaya a perdonar lo que ocurrió. Y lo sé porque muchas veces yo también lo hice después de lucir así de triste aunque esté intentando fingir e incluso hacerme sentir bien.

Esta mujer ha estado coqueteando conmigo tal vez inconscientemente. Y si dejo que esto pase, voy a despertarme mañana con el corazón acelerado por culpa de sus recuerdos, como hace mucho no lo hago por nadie, y sé que ninguno volverá a buscarse.

Yo, porque no me sentiría orgulloso de acostarme con alguien para matar su despecho, y ella, seguramente porque ha vuelto con esa persona.

—Elian…

—¿Ah? —Levanto la mirada encontrándome con su mejilla sobre su mano mirándome fijamente.

—¿En qué piensas?

—En que mañana debo ir a trabajar. —Rodeo el taburete, veo la hora en mi teléfono: 10:30pm, y término alejándome de la barra sin mirarla a la cara, pensando en cómo cortar con esto sin hacerla sentir mal—. Lo siento.

—¿De verdad…? —Hace que la vea cuando vuelve a tomar la manga de mi suéter.

Sus dedos tibios rozan mi muñeca. El escalofrío que me recorre la espina dorsal me hace titubear.

Control, control, no voy a salirme del plan, no voy a salirme del puto plan. Desde que acepté sentarme a su lado me dejé algo claro: charla y adiós.

Esa fue mi decisión y voy a respetarla.

—Sí…

—No. —Sus ojos viajan desesperados por mi rostro y me siento vulnerable, pero no de la forma en la que siempre suelo sentirme—. ¿Podríamos solo salir a caminar?

Yo tampoco quiero dejarla ir, pero en este momento es que dudo si en lo que estoy a punto de entrar puede ser peor que el mismo infierno.

—Tengo que irme…

—No voy a buscarte nunca más después, solo necesito… compartir mi silencio sin sentirme tan sola. —Se agarra el pecho con suplica y dolor en su mirada, sus labios se entre abren para volver a hablar y se detiene.

Compartir su silencio. He deseado tanto tiempo hacer esto con alguien.

—Bien… —Le sonrío a duras penas, nervioso.

Ella toma mi antebrazo, yo termino por engancharlo con el mío y juntos nos dirigimos a la salida.

Le llevo al menos cinco centímetros de estatura y sé que también estamos notando lo mismo porque cuando nos miramos a los ojos antes de poner un pie fuera, ella entrecierra los ojos y después sonríe.

La calidez que cubre mi pecho cada que he sonreído junto a la rubia me hace sentir desesperado.

—Libertad… —dice soltándome, respirando hondo mientras mira el cielo.

Apenas es que me doy cuenta de que no parecía que estábamos bajo el techo de Cool Guys. Y es que la charla con ella ha sido tan amena que me olvidé dónde estábamos.

Cuando baja la mirada y me encuentro con sus ojos, me acerco dejando que Ámbar vuelva a enganchar mi brazo con el suyo mientras nos perdemos en el camino.

Muy mal, demasiado mal.

La tensión que nos rodea es tanta que incluso puedo verla. La siento cada que respira y cada que nuestra piel roza sobre la tela.

Demasiado rápido, sí. Seguramente es porque he tenido un día difícil, y además, ahora que recuerdo, no he comido.

Me sorprende que no me haya desmayado ya.

—¿Ese es tu estómago? —Se sorprende mirándome; su sonrisa se ensancha cuando quiero  desviar la mirada porque me avergüenza que estas cosas pasen—. ¡Perfecto! Porque yo también tengo hambre, ven. —Tira de mi brazo cuando detengo mis pasos—. Hace como dos años no visito ese lugar pero estoy segura que siguen preparando los mejores pasteles de la ciudad.

—Yo no…

Ella me suelta mirándome con algo de ¿pena? No. No es pena, es ¿ternura? O… diablos, no sé cómo decirle que necesito alejarme antes de que me salga de control.

—No hace falta que me digas nada.

Lo dice tan cerca y con una sonrisa tan cálida que solo me dejo arrastrar, por esta desconocida, hacia un Welshcakes; mientras el frío de la noche nos pega en la cara, mi estómago suena hambriento, mis mejillas están calientes y mi mente no reconoce a la Soledad.

Caminamos uno del lado del otro cuando la ciudad en sí nos cubre y a un centímetro de mí puedo percibir su inseguridad; su mirada va hacia todos lados sin siquiera disimular, su rostro está un poco pálido y no se ha preocupado por hablar en todo el recorrido, así que, respirando profundo, decido que es hora de que los papeles se intercambien.

—Crecí en Riverside con mi madre y mi padre, tuve una infancia y adolescencia feliz… la vida de adulto no es sencilla. Tengo una gata llamada Kai, me gusta el color verde, hablo conmigo mismo muy seguido y… tu perfume desde mucho antes de que habláramos me hizo recordar los buenos momentos de mi adolescencia.

Ámbar no ha dejado de mirarme puesto que en algún punto nos hemos detenido, específicamente en unas escaleras que dan a alguna tienda subterránea.

—Mi perfume es lo que te ha mantenido conmigo todo este tiempo ¿eh…?

Aunque ya no veo su rostro porque ha terminado de bajar las escaleras, su tono de voz ha sonado algo cabizbajo.

Soy consciente de lo que nos pasa y sé que ella también lo es.

You may also like

After Funding His Fake Illness, I Married the Hidden Tycoon Novel Cover
9.7
Desperate to escape a forced wedding, Jiang Sese enters a contract marriage with a man believed to be on his deathbed. She funds his medical care, expecting a brief union ending in his passing. However, her supposedly frail husband is actually a healthy, influential tycoon. As his secret identity and vast wealth are revealed, Sese finds herself trapped in a web of devotion. Her plan for a quiet life vanishes as their fake bond turns into a real romance.
After My Husband Made Me Apologize to His Pregnant Mistress Novel Cover
9.4
Betrayal reaches a devastating peak when a billionaire forces his wife to offer an apology to his pregnant mistress. This ultimate humiliation destroys any hope of saving their marriage, leaving the protagonist shattered amidst a life of luxury and lies. As her husband’s cruelty becomes impossible to ignore, she must navigate the wreckage of her broken reality. Now, she is determined to find a path toward reclaiming her dignity and escaping his control.
Antarctic Triumph over Love Novel Cover
7.9
After being deserted by her groom for his former flame on their wedding day, Chloe flees her heartbreak for a new life in the brutal Antarctic cold. In this frozen wasteland, she crosses paths with a distant, mysterious billionaire harboring deep secrets. Amidst the unforgiving ice, a surprising passion flares between them. Chloe is forced to choose: will she risk opening her wounded heart once more, or will she remain as cold as her surroundings?
Betrayer Pays the Price Novel Cover
8.3
For three years, Elena remained a devoted wife, only to discover Marcus’s clandestine affair with an old flame. Refusing to endure a loveless union, she files for divorce and disappears to rebuild her life. Marcus initially celebrates his newfound liberty, yet he soon finds himself tormented by the silence she left behind. As Elena rediscovers her own power, Marcus must finally confront the agonizing consequences of his cold betrayal.
Hard To Get, Easy To Fall: Surrender To Me, My Blind Tycoon Novel Cover
8.5
Kaelyn’s three-year romance with Andrew ends in betrayal when she discovers he only wants her heart to save another woman. To escape the pain, she marries Theodore, a blind but influential heir. Despite her efforts, Theodore remains cold and distant until her ex-lover reappears at a banquet to beg for her return. Suddenly possessive, Theodore pulls Kaelyn close and whispers that he is finally ready to surrender his heart if she keeps trying.
HIS SECRET ADDICTION  Novel Cover
8.2
For months, Alex has shared his deepest secrets with a mysterious online stranger, only to discover his confidant is actually Damien Cross, his formidable billionaire boss. As their digital sparks ignite a dangerous real-world passion, they must navigate a corporate landscape filled with hidden rivals. When Alex unearths a shocking connection from their pasts, he faces a brutal dilemma. Can their bond survive the weight of lethal deception and painful truths?