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La apuesta

Within the opulent world of the elite, a billionaire's casual wager evolves into a complex emotional battleground. What began as a calculated game of seduction soon spirals out of control, forcing the protagonist to navigate a web of hidden motives and immense wealth. As the line between a cold bet and true passion fades, they face a harrowing choice: secure a victory in their high-stakes world or risk everything for a love that gold cannot buy.
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Chapter 9

En la empresa, Williams realmente parecía un animal, nunca en su vida se había sentido tan desesperado.

"¿Que mierda pasa? ¿porque estoy así? No importa si Deivid la está fallando, ella no soltará un te amo, así como así, no, ella es una mujer audaz. Además, no se iría a follar con él a la primera ¿verdad?¡Te apretó las bolas y chupo tu dedo como si de tu pene se tratara, sin contar lo que hizo con tu lengua, claro que se podría ir a follar con Deivid!”

El subconsciente le gritaba, que Linda hacía lo que quería sin remordimiento alguno.

"¡Maldición!"

Si, Will estaba enloqueciendo, estaba a punto de llamar a Deivid cuando este abrió la puerta.

— ¿Qué te sucede? — Deivid se sorprendió del mal aspecto que su amigo reflejaba.

— ¿La follaste?

— ¡¿Que?! Fuimos de negocios no a follar ¿recuerdas? ¿Qué te pasa?

— Olvídalo, mejor dime, ¿te contó cómo nos salvó de cagar nuestra calidad en la nueva línea de labiales?

— Si hombre, pero eso no es nada en comparación a como nos salvó de perder nuestro dinero.

Mientras los hombres se ponían al día. Linda estaba buscando en su teléfono en la sección de lista negra, hasta que encontró el nombre que buscaba, vio el número y llamó desde el teléfono de la empresa.

Una voz en italiano atendió al tercer pitido.

— ¿Diga?

— ¿Dante Ricci?

— Si.

— Soy Linda Brown.

— No lo creo, ¿en verdad eres tú o acaso Erick Mark quiere seguir molestando?

— ¿Que?

— Mira lo diré por última vez, solo dormimos juntos y no voy a mentir lo disfruté como nunca, ella es realmente exquisita, valió cada centavo que perdí en ese contrato que tu jefe cancelo y no me arrepiento, ahora deja de molestar.

"¡Cortó!, no puede ser ¿a qué se refería como que Erick cancelo el trato? no tiene sentido, ¿porque lo haría?"

Linda se quedó sin aire en ese momento, ¿podría ser que el señor frío, por fin sintiera el fuego de los celos recorrer su cuerpo?

"Erick sabe que dormimos juntos, acaso.... no, eso es estúpido, él lo dijo siempre y lo repitió aquel día, nosotros nunca fuimos nada, deja de pensar, solo olvídalo, ¡destiérralo de tu mente de una maldita vez!”

Linda llamo a René para contarle lo sucedido, mientras los hombres seguían reunidos en una de las oficinas.

— Hay algo que no concuerda con lo que Samara dijo, recursos humanos llamó a su antiguo trabajo y dieron excelentes referencias, es más, aseguraron que renunció, no que la hayan despedido.

— Eso no importa Will, lo que más me molesta fue ver como Samara la intimidaba y ella no decía nada, solo bajo la cabeza mientras sus lágrimas caían, recuerda que ella dijo que no podríamos llamarla de ninguna manera que no la hayan llamado antes y ahora entiendo el porqué.

Will no podía creer lo que escuchaba, era imposible he irrisorio que ella se comportara de esa forma, pero estaba dispuesto a averiguarlo, solo debía esperar una oportunidad.

Apenas Linda puso un pie en su hogar, fue abordada por una René completamente manchada en pintura.

— ¿¡Que rayos pasó con esa zorra de plástico?!

— René, ¡¿qué rayos te pasó a ti?!

— Ya sabes, tuve un brote de inspiración, morirás cuando veas lo que pinté, pero ahora dime... ¿qué paso?

— Por lo que pude averiguar, Erick canceló el contrato con Dante, no sé porque, me gustaría pensar... quizás... él sabe que me acosté con Dante.

— No lo hagas Linda, Erick solo te utilizo, no te permito pensar que él sienta celos.

— ¿Pero si es así?

— Bien si fuera así, ¿qué cambiaría? Digo, supongamos que un día llega y te pide ser su novia, algo que no hizo durante el tiempo que te follo, ¿qué harás? Olvidaras todo lo que te hizo y ¡¿lo aceptarías?!

—... ¡Dios, que está mal conmigo! — dijo en un lamento al darse cuenta de que aun albergaba ilusiones y sueños sin sentidos.

— No puedes culparte, es él quien te lavó el cerebro. — Así terminó aquella charla. Estas mujeres entregaron su virginidad e inocencia a dos hombres sin escrúpulos que las habían marcado, para siempre.

La semana pasó, René tenía días maravillosos donde su arte fluía, mientras mejor estaba Linda, mejor estaba René, ellas se alimentaban mutuamente el alma.

En la oficina todo transcurría entre coqueteos inocentes y trabajó, la nueva asistente era brillante, pero también muy excitante.

Will estaba seguro de que Deivid decía la verdad, con respecto a lo que sucedió en el restaurante con Samara, desde ese día Linda estaba como ida, si bien les seguía el juego a ambos hombres, era como si le faltará algo, una chispa que mostró los primeros días ya no estaba.

El viernes llego, Williams le había pedido que dejara libre en la agenda de ambos el horario de almuerzo, con la excusa de que vería a un nuevo proveedor, pero tenía otra idea en mente.

— Linda ya es hora vamos. — Ella se levantó y caminó.

A Williams esa obediencia le gustó hasta que cuando llegaron al estacionamiento ella hablo.

— Tú trasero se ve muy bien de este ángulo. — Eso lo enfureció, ella estaba tomándole el pelo, cayó en el truco más viejo, hacer caminar a la mujer adelante para mirar su trasero.

— Linda, Linda, ¿tanto deseas que te azote que buscas provocarme?

— Tú no sabes lo que quiero, porque ni siquiera sabes lo que tú quieres. — Dio la vuelta y subió a la Ferrari sin que él dijera nada, si, ella era la puta ama.

Pero Will tendría su venganza o eso creyó, le sacaría la máscara y vería quien era en realidad.

"Tengo que saber quién es realmente esta mujer, o Deivid está loco, o ella es bipolar o tiene personalidades múltiples.”

En el momento que estacionó y ella vio ese edificio enorme y completamente negro, comenzó a sentir taquicardia.

— ¿Sucede algo Linda? — El hombre la vio tensarse al ver el restaurante.

— Nada. — Dijo mientras trataba de respirar con normalidad.

— Bien entremos. — Bajaron y en ese momento ella calló en cuenta de algo.

— ¿Me dirás quiénes son los inversores?

— Son unos orientales.

— Y porque los traes aquí, hay restaurante de comida oriental cerca, ¿sabes? debes dejarme estas cosas, en verdad no sé com—

Linda quedo clavada al piso en el momento que pasaron por esas puerta y ella dirigió su vista al interior, donde toda la decoración era blanco, crema y más blanco, con aire de riqueza, las ventanas bien ubicadas ayudaban a que el brillo sea aún mejor, pero en medio de aquel lugar, sumamente lujoso, como si de un funeral se tratara estaban totalmente de negro Samara y Erick, a pesar del estilo de sus prendas hechas a medida, de diseñador exclusivo, eran como que no encajaban, ella observo como sin poder creer lo que veía, hasta que entendió el por qué fue lo primero que vio, era una gran mesa preparada, era un ensayo de boda.

Sus piernas temblaron y su corazón parecía querer detenerse. Ni en sus peores pesadillas Linda imagino aquella escena que bailaba frente a ella en este momento. Y al tiempo que una traicionera lágrima cayó recordó.

"Nunca vuelvas a cruzarte en mi camino.”

"Vete de New York.”

"No llores te entrené mejor que esto."

Fue como escuchar una explosión en sus oídos, ella giro y salió corriendo de aquel lugar, pasó de largo la Ferrari y siguió.

Mientras que un confundido Williams no entendía que había pasado, él no veía nada fuera de lugar, porque no sabía que buscar, no vio a Samara, porque entonces hubiera relacionado todo, solo salió también de aquel lugar y la siguió, no corrió tras ella gritando como Deivid lo había hecho a principio de semana, no, él solo la siguió a una distancia prudente.

Los zapatos y la minifalda que Linda llevaba ese día no ayudaba a apurar el paso, en un momento se sintió mareada y se dio cuenta que no estaba respirando, ella contuvo la respiración desde que salió del restaurante y durante las casi 4 cuadras que había recorrido, apoyo las manos en una pared, buscando un sustento para no caer, soltó el aire y comenzó a guiarse de esta hasta un callejón, iba a colapsar, eso era seguro, solo era cuestión de tiempo, cuando una mano la sujetó del hombro y la dio vuelta ella dio un pequeño grito.

— Tranquila, soy yo.

Williams la miró directo a los ojos, pero ella no podía leer su mente, estaba en blanco, ella no podía procesar nada, estaba en shock. Una cosa era saber que el amor de su vida se había comprometido y otra era verlo en su ensayo de boda.

Will aprovecho el aturdimiento la tomó con fuerza de la mano y la hizo cruzar la calle.

Para cuando Linda empezó a recuperarse estaba dentro de un ascensor, no había perdido el conocimiento, pero aun así su cerebro la había abandonado unos minutos, antes que pudiera preguntar dónde estaban vio el pequeño y lujos cartel en el elevador.

Mandarín oriental. El lujoso hotel quedaba solo a cuatro cuadras del restaurante.

— ¿Qué rayos hacemos en un hotel, donde la habitación por una noche cuesta lo mismo que mi sueldo?

Y mientras lo decía reparo en que Will la tenía tomada de la mano, trató de soltarse, pero él no solo no contestó a su pregunta, sino que apenas se abrieron las puertas del ascensor la saco casi a la rastra, para luego abrir la puerta de la suite.

— ¡¿Qué rayos hacemos aquí?! — Él simplemente la metió dentro y cerró con llave, metiendo está dentro de su pantalón y de su ropa interior, mientras la miraba con suficiencia.

— Ahora sí, grita todo lo que quieras, puedes desmayarte si lo deseas o llorar si quieres, no me interesa, pero no saldremos de aquí hasta que no me expliques que mierda pasó allí. — La voz de Will era muy suave casi hipnótica, pero guardaba una amenaza y ella era consciente de eso.

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