APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Renací: Intercambio de Boda

Renací: Intercambio de Boda

Tras un trágico primer matrimonio, dos primas despiertan en el día de sus bodas con los recuerdos de sus vidas pasadas intactos. Ofelia, de carácter dulce, sufrió cincuenta años de indiferencia con el frío comandante Ignacio Ramírez. Por su parte, la protagonista vivió un tormentoso y breve matrimonio con el exigente contador Fernando Aguilar que terminó en divorcio. Decididas a no repetir los mismos errores, ambas toman la audaz decisión de intercambiar novios para buscar un destino diferente.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

De golpe, la boda quedó en silencio, todos me miraban como si no creyeran lo que acababan de ver.

Qué risa. ¿En plena boda me quieren dar "bienvenida" con un golpe bajo? ¿Y todavía con eso del "aniversario"? En la vida pasada, ellos dos sí se fueron bien juntitos a celebrarlo, bien dulcecitos y cuando volvieron, ni una explicación le dieron a Ofelia. Se quedaron atorados en ese malentendido toda la vida.

Pero yo no soy Ofelia, ella aguanta, yo no aguanto ni tantito.

¿Qué quiere, ir a "pasar el aniversario"? Pues que vaya, y yo le voy a dar pelea. Y luego agarro mi maleta y me largo de esta isla miserable.

¿Se creen que las chicas en mi casa no se pueden casar? Si no fuera por el compromiso de los mayores, yo estaría viviendo comodísima.

—Ignacio, ¿te duele? Beatriz, ¿cómo puedes hacer eso? ¡Ignacio es un hombre! Tú así…

Liliana traía la carita entre pálida y roja de coraje, y miraba a Ignacio con cara de pobrecito.

En cambio, Ignacio se levantó rápido, se sacudió como si nada. Me echó una mirada profunda, de esas que pesan. Luego se cubrió la boca con el puño y tosió dos veces.

—Estoy bien.

Y como si aquí no hubiera pasado nada, me agarró la mano y dijo:

—Mañana vienes conmigo.

Yo me quedé de piedra. Liliana se quedó todavía peor.

—¿Cómo puedes? ¡Ya no te voy a hablar jamás!

Y se fue corriendo, llorando, tapándose la cara.

En ese momento, me llegó al oído un susurro cálido.

—Primero terminemos la boda. Después te explico, ¿va?

Sin la estorbosa de por medio, y con todos en shock, nadie se atrevió a armar escándalo. Así que lo que siguió fue rapidísimo.

No tardó nada en acabar. Ya en el cuarto, sentada, le pegué un manotazo a la cama. ¿Y este qué? ¿Me estaba sacando una jugadita? Que no se crea, a mí esas cosas no me van.

Se escuchó un "clic"; la puerta se abrió y entró Ignacio. Yo, de inmediato, puse cara dura y resoplé.

—Te aviso: a mí me chocan los hombres que no saben poner límites. Si tú vas a andar de aquí para allá, mejor de una vez nos separamos. No me hagas perder el tiempo, que yo todavía me puedo volver a casar.

Él frunció el ceño.

—Tú eres con quien mi abuelo dejó arreglado mi matrimonio. Si me caso contigo, me hago cargo de ti.

Yo solté un "ajá" y le dije:

—¿En qué año vives? Te lo digo claro: si se puede, se vive. Si no se puede, se divorcia. Además, cuando los abuelos arreglaron esto, nadie dijo que por casarme contigo ya iba a ser tuya de por vida.

—Tú…

Se veía que lo estaba sacando de quicio, se puso a caminar por el cuarto, de un lado a otro.

Al final suspiró, se sentó en la orilla de la cama e intentó agarrarme la mano.

—Con Liliana no pasó nada, ni antes ni después. Yo de verdad quiero vivir bien contigo.

Y sin importarle que yo me moviera, me apretó la mano con fuerza.

—Yo no soy bueno para hablar. Si algo no te gusta, dímelo de frente. Lo que pueda cambiar, lo cambio.

Bajo la luz del cuarto, se veía serio. Y no sé por qué, pero se me calentó la cara. Yo asentí, fingiendo que me daba igual.

—Va. Yo también tengo carácter. Si tú aguantas, pues ya estuvo.

Vi el brillo de una sonrisa en sus ojos y me dio coraje. Así que me le fui encima, le rodeé el cuello con los brazos y lo besé.

De inmediato, se nos desordenó la respiración. En nada, él me dio la vuelta y quedó encima de mí. Sus manos se fueron directas a mis botones. Me miró fijo y, con la voz ronca, preguntó:

—¿Puedo, amor?

Yo, muerta de pena y de coraje, le di un pellizco. ¿Y ahorita qué va a andar preguntando? Al verme toda roja, soltó una risita y enterró la cara en mi cuello.

—Fue mi culpa…

Sentí su aliento caliente en la piel. Y, sin querer, fui cerrando los ojos.

Entonces—

—¡Ignacio! ¡Liliana dejó una carta y desapareció!

De pronto, retumbaron golpes en la puerta. Ignacio se quedó tieso y se enderezó de golpe.

—Amor… tú duérmete. Salgo un momento.

Yo lo miré, furiosa.

—¿En el cuartel no hay un montón de gente? ¿A fuerzas tienes que ir tú? ¿No sabes que hoy es la noche de bodas?

También te podría gustar

Portada de la novela De Novia a Extraña, La Suerte que Gana
9.3
Tras despertar de una muerte trágica, Liliana regresa en el tiempo un mes antes de su boda. Al verse de nuevo frente a la manipulación de su padre, Joaquim, quien le exige ceder a su prometido Pedro a Renata, ella decide no volver a callar. Con una frialdad implacable, Liliana acepta el trato a cambio de mil millones y la ruptura legal de su lazo familiar. Cambiando un amor traicionero y una familia hostil por una inmensa fortuna, comienza su camino hacia la emancipación y la revancha.
Portada de la novela El imperio que elegí por encima del amor
8.5
Tras morir trágicamente por la obsesión de Lucas y Graham hacia su hermana Serena, Nora despierta en el pasado. Aunque descubre que ambos hombres también han regresado y siguen prefiriendo a Serena, ella decide no volver a ser el segundo plato de nadie ni esperar un amor inexistente. En esta nueva oportunidad, Nora rechaza el papel de víctima y se enfoca en construir su propio poder y un imperio inalcanzable, decidida a que nadie vuelva a controlar su destino ni a destruirla.
Portada de la novela Hija del Olvido
9.8
En la novela moderna de terror Hija del Olvido, la injusticia desencadena una pesadilla sobrenatural. Tras ser falsamente acusada por su hermanastra de provocar un accidente, una joven sufre el peor de los castigos: su propio padre la encierra en el maletero de un coche para obligarla a disculparse. A pesar de sus súplicas, el vehículo queda abandonado en el garaje. Siete días de absoluto aislamiento y oscuridad transcurren antes de que su progenitor regrese a buscarla, ignorando que la dócil hija que dejó encerrada ha desaparecido para dar paso a algo completamente distinto.
Portada de la novela La Traición De Mi Esposo Bajo Mi Bisturí
9.8
Durante cinco años, mantuve un matrimonio secreto y apasionado con Matteo, el poderoso Don de la familia Lamberti. Sin embargo, mi vida como cirujana se desmorona al descubrir en mi propio hospital a una paciente embarazada que resulta ser la esposa pública de mi marido. Enfrentando la devastación de mi propio embarazo oculto y tras escuchar a Matteo llamar a otra mujer su princesa, decido mantener la compostura profesional mientras asimilo la dolorosa verdad y me preparo para dejarlo ir para siempre.
Portada de la novela Luna de Miel: el Precio del Esposo
9.6
Alejandro Montoya cree haber doblegado a su esposa tras meses de frialdad y verla ceder un gran proyecto a su asistente, Sofía Vega. Al planear su luna de miel en Nordella, los celos de Sofía hacen que Alejandro cancele el viaje para complacerla, dándole el boleto a ella bajo excusas laborales. Aunque él espera sumisión y promete compensarla, ella acepta en silencio mientras ve fotos de ambos como pareja. Lo que Alejandro ignora es que ella ya renunció y él ya firmó el divorcio.
Portada de la novela Masaje Con Final De Rancho
9.7
Para salvar su clínica de masajes de la quiebra, una terapeuta de la gran ciudad acepta una oferta de trabajo inusual: atender de forma exclusiva al imponente y huraño dueño de un rancho ganadero. Aunque su objetivo es mantener una relación estrictamente profesional, la convivencia diaria en el aislamiento del campo y el fuerte carácter de su paciente pondrán a prueba sus límites. En este entorno rústico, ambos deberán confrontar sus prejuicios si quieren evitar que sus mundos colisionen de forma definitiva.