APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi íncubo desobediente

Mi íncubo desobediente

Tras un mes de espera, el perfecto compañero de fantasía de la protagonista sigue rechazando cualquier contacto físico. Aunque se niega a devolverlo al servicio técnico, todo cambia drásticamente durante una cena familiar. Al ver la intensa reacción de la criatura ante su hermanastra, ella descubre un terrible error: su pariente fue quien abrió el paquete original el día de su llegada. Decepcionada y traicionada, decide contactar al asesor para exigir un reemplazo inmediato.
Capítulos
Compartir

Capítulo 4

¿Venta de segunda mano?

Pensé en la actitud de mártir de Diego, en cómo se mantenía "fiel y casto" cada vez que yo intentaba acercarme, y me dio risa. Era una ironía deliciosa.

Si no terminaba en manos de Raina, lo más probable era que coleccionara una montaña de quejas de sus futuras dueñas. Sería un producto defectuoso que nadie podría reparar jamás.

A la mañana siguiente, salí de mi habitación bostezando y me topé de frente con Diego.

Llevaba ropa deportiva, como si acabara de regresar de hacer ejercicio.

La voz de Raina, empalagosa como siempre, no tardó en aparecer.

—Ay, Diego, tienes un físico increíble y eres tan disciplinado... Si yo tuviera el dinero, te juro que me compraría un íncubo exactamente igual a ti.

Sus palabras sonaron extrañas. Eran una provocación descarada, un coqueteo directo frente a mis narices.

Diego me lanzó una mirada rápida, analizando mis gestos con cautela. Al ver que yo no reaccionaba y que me daba exactamente lo mismo, relajó la expresión y le dedicó a Raina una sonrisa sutil.

Al ver aquel intercambio, no pude evitar poner los ojos en blanco. Par de cínicos, dándose amorcito justo frente a mí.

Pero bueno, Diego ya era mercancía devuelta. Lo que hiciera ya no tenía nada que ver conmigo.

Raina no tenía ni un centavo a su nombre.

Mi padre había puesto todas las acciones de la empresa a mi nombre. Ella y su madre simplemente vivían de mi caridad, dándose una vida de lujos pero sin capital propio.

Sus mesadas no le alcanzaban ni de chiste para mandar a hacer un íncubo personalizado, y los modelos baratos que hay en el mercado eran demasiado mediocres para sus gustos.

Esa noche, antes de que mi padre abriera la boca, decidí por mi cuenta dormir en una habitación separada de Diego.

Al ver que le daba la espalda sin decir nada, Diego se quedó de piedra por un segundo. Sus dedos apretaron el pomo de la puerta con fuerza.

Seguramente esperaba que todo fuera como antes: que él pusiera resistencia, que yo insistiera para entrar a su cuarto, que él dijera que se sentía mal y que yo, resignada, terminara abrazándolo para dormir juntos sin tocarlo.

Pero al ver la puerta de mi habitación cerrarse, el mundo se le vino abajo.

Mientras yo estaba adentro concentrada leyendo el manual que me envió el asesor —esta vez estaba decidida a criar bien a mi próximo ejemplar—, alguien llamó a la puerta.

Pensé que era mi padre trayéndome un vaso de leche, así que fui a abrir sin dejar de deslizar la pantalla de mi iPad.

Para mi sorpresa, era Diego. Al principio se veía impaciente por lo mucho que tardé en abrir, pero al ver el contenido de mi pantalla, su expresión cambió por completo.

—Todo eso es pura teoría —dijo con suficiencia—. Si tienes alguna duda, ¿no me tienes a mí aquí en carne y hueso?

Me quedé helada. Levanté la vista del iPad y lo miré fijamente. Tardé unos segundos en procesar lo que estaba pasando: el tipo se había armado una película entera en la cabeza.

Me dio una risa burlona. Mi padre tenía razón: lo había malcriado demasiado.

¿De verdad se creía que yo estaba estudiando de noche solo para darle el gusto y ganarme su cariño?

Pero no me molesté en desmentirlo. Al final del día, ¿qué caso tenía discutir con algo que iba a devolver mañana?

—¿Qué quieres? —pregunté apoyada en el marco de la puerta, con total indiferencia.

Diego se quedó mudo. No se esperaba para nada esa frialdad.

Ni él mismo sabía bien a qué había venido. Solo sabía que al acostarse en su cama, el vacío en su cuerpo se volvía insoportable. Al recordar mi indiferencia al irme, terminó llamando a mi puerta por puro impulso.

Al ver que se quedaba ahí parado como un tonto, se me acabó la paciencia.

—¿Se te ofrece algo? Ya es medianoche.

—Estaba pensando que... —Su voz sonó ronca, seca. No dejaba de mirarme los labios—. Quizás podríamos intentar algo. Tal vez esta noche sí deje que me toques...

Abrí los ojos de par en par, indignada. Él me miraba con una sonrisita de satisfacción, como si me estuviera haciendo el favor más grande del mundo.

Por poco solté una carcajada de puro coraje

También te podría gustar

Portada de la novela Aullidos De Plata
9.6
Durante doce años, la sanadora de la manada ocultó su lazo de unión con el Alfa Seth, quien se negaba a reconocerla como su compañera destinada y la acusaba de haberlo drogado para concebir a su hijo, Leo. Tras soportar su desprecio y ver cómo él prefería a una Beta poderosa antes que asistir a la ceremonia de su cachorro, ella decide rechazar el lazo y huir con su hijo. Ahora, el orgulloso Alfa enloquece de dolor e inicia una búsqueda desesperada, pero el perdón ya no es una opción.
Portada de la novela Dejé de Ser Justa Ante Mis Lobos Gemelos
9.3
Ante la crisis de fertilidad humana, el gobierno impone emparejamientos con bestias. Bajo este sistema, termino comprometida con los hermanos lobo Adrian y Kieran Blackwood, quienes me rechazan. Durante un año, intento tratarlos con la misma equidad preparando café para ambos cada mañana. Mientras Adrian acepta el gesto con distante cortesía, Kieran me trata con violencia y desprecio. Tras cuestionar si mi imparcialidad es injusta con el hermano amable, decido cambiar las reglas del juego y preparar una sola taza.
Portada de la novela La Mestiza Que Terminó Con El Alfa
8.0
Al asumir el trono, el Rey Alfa Dexter tomó a Jenica, la viuda de su hermano, para asegurar un heredero que su compañera mestiza no pudo darle. Pese a jurarle amor eterno a su verdadera Luna, él continuó compartiendo el lecho con la otra mujer hasta dejarla embarazada. Tras ser desalojada de su habitación para favorecer al futuro cachorro, la protagonista asume que su lazo se ha roto por completo. Desilusionada, contacta a un amigo humano para planear su escape en cuatro días.
Portada de la novela La Novia Sustituta del Clan Serpiente
9.7
Tras sufrir el robo de su poción y la traición de su prometido con su propia hermana adoptiva, la protagonista de esta novela de fantasía y romance se enfrenta a una cuenta regresiva. Si no se casa antes de cumplir veinticinco años, el Consejo la entregará a un errante abusivo. Para escapar de ese destino y solucionar el caos familiar, decide tomar una decisión desesperada: ocupar el lugar de su hermana y aceptar el contrato nupcial para convertirse en la esposa del temido heredero del Clan Serpiente.
Portada de la novela Tercera vez: la eligió… yo me fui
8.8
Tras esperar seis años para ser la Luna del Alfa Kael, mi paciencia se agotó. Primero me dejó plantada en el altar por rescatar a Lyra; la segunda vez, canceló la boda porque ella amenazó con suicidarse y terminó dándole mi collar protector. La tercera vez, lo descubrí en la cita prenatal de Lyra, ignorando que yo también esperaba un cachorro suyo. Con el corazón roto, decidí huir para siempre, desatando la completa locura de Kael, quien ahora me busca desesperadamente.
Portada de la novela Tuve cinco hijos con el papá de mi exesposo
8.0
En esta novela de romance multimillonario y fantasía, una médica revive el peor día de su vida. En su primer destino, salvó a Nelson de una sobredosis de afrodisíacos, lo que derivó en un matrimonio infeliz, dos hijos y un trágico final donde él los asesinó por rencor a su amor perdido. Ahora que ha retrocedido en el tiempo, ella decide no intervenir para que él busque a su alma gemela. Con una segunda oportunidad para evitar su trágico final, ella se dirige al estudio dispuesta a alterar su destino.