APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La hija abandonada

La hija abandonada

Gemma Blackwell descubre que el diagnóstico de leucemia terminal a su nombre es un error: su gemela Bianca es la enferma y ella la única donante compatible. Al volver a casa para aclararlo, un mensaje de su padre revela una cruel traición: creyendo que Gemma es quien agoniza, prohíben que Bianca la ayude. Tras confrontar a su padre y confirmar que jamás arriesgarían a su hermana por ella, Gemma decide callar la verdad, dejándolos enfrentar las consecuencias de su egoísmo.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Creí que me desplomaría en cuanto dejara atrás los portones. Que las lágrimas brotarían, violentas e interminables, y me arrastrarían consigo.

Pero no fue así.

Solo me sentía vacía, como si alguien me hubiera metido unas manos enguantadas en el pecho para arrancarme todo —corazón, pulmones, aliento—, para dejar únicamente una cavidad helada por donde el viento soplaba a sus anchas.

Mi celular vibró.

Era un mensaje de Marco, enviado con la precisión de un memorándum corporativo:

«He retirado el anuncio de nuestro compromiso. El motivo oficial son diferencias irreconciliables. Con efecto inmediato, ya no estamos vinculados en modo alguno. Todos los bienes compartidos quedan congelados hasta nuevo aviso».

Antes de que lograra procesar el mensaje, se iluminó otra notificación: el canal encriptado de la familia, reservado por lo general para alertas de seguridad de alto nivel.

El comunicado de mi padre:

«Mi hija Gemma ha sido repudiada por intento de extorsión e inestabilidad mental. Queda desvinculada de la familia Blackwell a partir de este momento. Sus actos en adelante serán de su exclusiva responsabilidad, y se le prohíbe el acceso a todas las propiedades y vías de comunicación familiares».

Entonces me bloquearon el acceso. El canal se cerró, el ícono de la aplicación se volvió gris y murió en mi pantalla.

Tan eficiente. Tan definitivo.

Me apoyé contra un árbol a la orilla del camino, con la lluvia pegándome el cabello al rostro, y me quedé mirando las frías letras blancas que resplandecían en la oscuridad.

Me estaban destrozando el corazón.

Fue entonces cuando brotaron las lágrimas. No fueron sollozos, sino un torrente cálido y silencioso que nubló la pantalla hasta que ya no pude distinguir lo escrito.

Si de verdad hubiera sido yo quien agonizaba esta noche por la leucemia, habría muerto de desesperación mucho antes de que la enfermedad me llevara.

«Vincenzo. Marco… Son tan crueles».

Me limpié el rostro con la manga. Pedí un taxi y regresé a mi departamento: el minúsculo estudio que tenía en la ciudad, el único lugar que era enteramente mío, pagado con el dinero que había ganado haciendo dobles turnos en el hospital.

Tuve el celular apagado por tres días, cerré bien las cortinas y me quedé tumbada en la oscuridad, como un animal herido en su madriguera.

Repasé los últimos veinte años.

Pensé en cómo me habían enviado a un internado en el sur cuando tenía cuatro años. En cómo me visitaban una vez al año, en Navidad, y se pasaban todo el tiempo hablando por teléfono con Bianca.

Pensé en cómo Bianca absorbía cada gota de su amor como si fuera luz solar, mientras yo me quedaba en las sombras intentando pasar desapercibida.

Pensé en cómo Marco se había arrodillado en esta misma sala hacía seis meses, tomándome la mano, jurando protegerme hasta la muerte. Y, sin embargo, a la hora de la verdad había elegido la herencia de ella por encima de la vida de nuestro hijo.

Me pregunté, una y otra vez: ¿Por qué?

Yo era doctora. Había salvado a desconocidos en la sala de urgencias, sostenido la mano de pacientes moribundos, rescatado a personas del borde del abismo. Pero no podía sanar a mi propia familia. No podía sanar mi propio corazón.

A la cuarta mañana, por fin me arrastré al trabajo y encendí el celular.

La pantalla estalló con llamadas perdidas y notificaciones en rojo.

Un instinto —o tal vez una premonición— me impulsó a abrir la red privada de la familia. El canal del que ahora me habían vetado, pero que aún podía ver como un espectador asomado a través de un cristal roto.

El muro de Bianca siempre estaba activo. Publicaba de forma constante: viajes en yate por Mónaco, bolsos de edición limitada, cenas familiares en las que se sentaba a la diestra de mi padre, los postres que Marco hacía traer desde París exclusivamente para ella.

Su mundo siempre había sido tan brillante. Tan dorado, tan lleno de amor.

Pero hoy, el muro estaba en silencio.

Todas las publicaciones habían cesado.

El mismo día que fue a su examen médico.

¡Sigue leyendo!
¡La historia se pone cada vez mejor! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los capítulos

También te podría gustar

Portada de la novela El imperio que elegí por encima del amor
8.5
Tras morir trágicamente por la obsesión de Lucas y Graham hacia su hermana Serena, Nora despierta en el pasado. Aunque descubre que ambos hombres también han regresado y siguen prefiriendo a Serena, ella decide no volver a ser el segundo plato de nadie ni esperar un amor inexistente. En esta nueva oportunidad, Nora rechaza el papel de víctima y se enfoca en construir su propio poder y un imperio inalcanzable, decidida a que nadie vuelva a controlar su destino ni a destruirla.
Portada de la novela El Juego del Destino
8.2
En la peligrosa familia Marco, el destino de Irene pende de un sorteo anual de Nochebuena. Como no pertenece a la mafia, Adrián Marco debe extraer su nombre para poder casarse con ella. Tras cuatro años de dolorosas esperas y supuestos fracasos, Irene descubre una devastadora traición detrás de la puerta del estudio: Adrián siempre saca su nombre, pero ordena cambiarlo por un papel en blanco para proteger a otra mujer. Cansada de mentiras, ella misma tira su nombre a la basura y decide liberarse.
Portada de la novela El Repartidor De Placer
9.0
El protagonista de esta novela comparte vivienda con su atractiva casera y la hermosa hija de esta. Una noche de tormenta, mientras él está en su cama sosteniendo una prenda íntima que le ha quitado en secreto a la joven, ella entra inesperadamente a su habitación vistiendo un camisón muy ligero. Asustada por los truenos y aprovechando la ausencia de su madre, le pide quedarse a dormir allí. Al notar su silueta bajo la pijama, él deja de lado sus temores y la invita a entrar en su cama.
Portada de la novela Justicia De Plata
8.4
Al intentar salir de la enfermería en el territorio de su primo, la protagonista de Justicia De Plata es retenida abruptamente por una sanadora desconocida. Bajo el absurdo pretexto de que su olor corporal ha contaminado y arruinado unas valiosas pociones adquiridas por el Alfa Xander, la mujer le exige una compensación de quinientos mil créditos, sumado a un cobro extra por daño emocional. Confundida ante la exagerada escena y las acusaciones, deberá enfrentar esta injusta y costosa extorsión.
Portada de la novela La ira de una esposa de la mafia
9.0
La vida de Isabella Marino se desmorona en esta novela de mafia. Aunque siempre fue considerada la mayor debilidad del poderoso jefe Vince Moretti, quien arriesgó todo por salvarla en el pasado, la realidad resulta ser devastadora. Cuando una mujer se presenta como la amante embarazada de Vince, la impactante revelación provoca que Isabella sufra un trágico aborto espontáneo. La devoción del líder criminal se transforma en la peor de las traiciones, desatando un conflicto imperdonable.
Portada de la novela Me ignoró 304 veces: me divorcié
8.8
Durante ocho años de matrimonio, ella soportó el desinterés de su esposo Javier. Sin embargo, el límite llega cuando él ignora su ruego número trescientas cuatro para acompañar a su padre moribundo a ver el mar por última vez. Mientras su padre fallece en la orilla, Javier pasa el día con Renata en la pradera. Tras recibir un reclamo de su esposo amenazándola con la separación por molestar a su amante, ella decide aceptar el fin de su relación. Cansada de las humillaciones, finalmente accede a firmar el divorcio.