APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi hijo rogaba por la ex de mi esposo como madre… Reencarné y lo eliminé sin dudar

Mi hijo rogaba por la ex de mi esposo como madre… Reencarné y lo eliminé sin dudar

En su vida pasada, Verónica insistió en tener a su hijo, solo para enfrentar la frialdad de su esposo Leobardo y el desprecio de su propio niño, quien deseaba a Valeria como madre. Tras morir abandonada por ambos en un accidente, Verónica reencarna justo antes de su boda. Al sugerir Leobardo no tener al bebé, ella acepta sin dudar. Decidida a no perderse a sí misma otra vez, llama al director para unirse a una expedición polar, abandonando ese trágico destino en esta novela de romance y fantasía.
Capítulos
Compartir

Capítulo 4

Recorté mi figura de todas las fotos y las eché en un brasero, quemándolas hasta que no quedó nada. Luego vendí los regalos que Leobardo me había dado.

La aprobación de mi ingreso al equipo científico fue confirmada. Fui al instituto de investigación a completar los trámites.

El director me recordó una vez más:

—Aunque haremos todo lo posible por garantizar la seguridad del equipo, el clima en las regiones polares es extremo y peligroso. Cuídate mucho.

Por precaución, después de salir del instituto, fui a la antigua casa de la familia Vega.

Antes de morir, mamá me había dejado algo muy importante, pero, temiendo que me aferrara al recuerdo, lo había guardado en esa casa.

Todo en la casa seguía tal y como estaba cuando mis padres vivían. Era como si nunca me hubieran dejado.

Una punzada de tristeza me subió por la garganta, y toda la pena contenida en el corazón brotó de golpe.

Secándome las lágrimas, encontré la caja fuerte de aquellos años. Al abrirla, me quedé helada.

Estaba vacía.

Revisé cada rincón de la casa, pero no había ni rastro. Justo cuando la desesperación me invadía por completo... las palabras de una enfermera resonaron en mi mente.

—Sí, yo misma vi al señor Ríos ponerle a su esposa un brazalete de jade imperial con sus propias manos.

¡Era Leobardo!

Lo llamé desesperadamente, pero, como en mi parto en la vida pasada... nunca contestó.

Sin embargo, en esta ocasión, no pensaba esperar, por lo que corrí directamente al Grupo Ríos.

La recepcionista me vio y su rostro se llenó de pánico, mientras me bloqueaba el paso.

—Tengo acciones en la empresa —le informé, apartando su mano de mi brazo—. ¿Ni siquiera puedo entrar?

Ella dudó, quería decir algo más.

Tomé un bate de béisbol que estaba al lado y me lancé hacia adentro.

La oficina de Leobardo estaba vacía, pero la puerta del cuarto interior estaba entreabierta, a través de la cual resonó la voz melosa de Valeria:

—¿Leobardo, de verdad piensas casarte con Verónica? ¿No decías que yo era tu verdadero amor? Tu madre ya murió, esa carta de compromiso no tiene valor.

Desde el interior se escuchaban besos entrelazados. Cuando habló, la voz de Leobardo sonó cargada de deseo:

—Valeria, dame un poco más de tiempo. Tu aborto dañó tu cuerpo. El médico dijo que será difícil que vuelvas a quedar embarazada. Verónica justo resultó estarlo. Ese bebé podría ser mi único heredero. No puedo ignorarlo. Cuando el niño tenga edad para ir a la escuela, me divorciaré de ella, y me quedaré contigo. El niño también será tuyo. Solo te pido unos años de paciencia, ¿sí?

La rabia me recorrió el cuerpo. Sentí un mareo tan fuerte que casi no pude mantenerme en pie. Jamás imaginé que Leobardo tuviera todo planeado desde el principio.

De pronto, la puerta del cuarto interior se abrió, y Leobardo se congeló al verme, demostrando un intenso nerviosismo.

—Verónica, ¿qué haces aquí?

Valeria salió detrás de él, escondiéndose tímidamente a su espalda y fingiendo acomodarse la ropa.

Ya no tenía ganas de hablar con ellos. Apunté directamente a Leobardo con el bate.

—¿Dónde está el brazalete de mi madre? ¡Devuélvemelo!

Al notar que no había escuchado su conversación, Leobardo suspiró aliviado. Pero, al entender mis palabras, frunció el ceño.

—¿Por qué de repente lo quieres?

—Dije que lo devuelvas —repuse elevando el tono de voz.

Elevé el tono de voz.

—Verónica, esto es una empresa —dijo Leobardo con autoridad—, no un lugar para hacer escándalos.

Valeria se asomó detrás de él, y agitó la muñeca.

—¿Te refieres a este? ¿Por un simple brazalete vas a armar semejante escándalo? Solo lo tomé prestado porque me gustó el color. No te enojes, hermanita.

—Dije que me lo devuelvas —repetí, fulminándola con la mirada.

Valeria torció los labios y, a regañadientes, se lo quitó. Pero, al pasármelo, soltó la mano intencionalmente. El brazalete cayó al suelo y se partió en tres pedazos.

El mundo quedó en silencio, mientras, llorando, recogía los fragmentos.

Con todas mis fuerzas, le di una bofetada a Leobardo y salí de la empresa aturdida.

Él intentó seguirme, pero los sollozos de Valeria lo retuvieron.

Un día después, tiré todas las cosas de la casa de los Ríos que estuvieran relacionadas conmigo.

Afrontando el viento, abordé el barco rumbo a la Antártida, dejándole a Leobardo el informe de mi aborto, la carta de compromiso rasgada, y algunas otras cosas.

Ojalá le gustara esa «sorpresa».

¡Sigue leyendo!
¡La historia se pone cada vez mejor! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los capítulos

También te podría gustar

Portada de la novela La Mestiza Que Terminó Con El Alfa
8.0
Al asumir el trono, el Rey Alfa Dexter tomó a Jenica, la viuda de su hermano, para asegurar un heredero que su compañera mestiza no pudo darle. Pese a jurarle amor eterno a su verdadera Luna, él continuó compartiendo el lecho con la otra mujer hasta dejarla embarazada. Tras ser desalojada de su habitación para favorecer al futuro cachorro, la protagonista asume que su lazo se ha roto por completo. Desilusionada, contacta a un amigo humano para planear su escape en cuatro días.
Portada de la novela La Novia Sustituta del Clan Serpiente
9.7
Tras sufrir el robo de su poción y la traición de su prometido con su propia hermana adoptiva, la protagonista de esta novela de fantasía y romance se enfrenta a una cuenta regresiva. Si no se casa antes de cumplir veinticinco años, el Consejo la entregará a un errante abusivo. Para escapar de ese destino y solucionar el caos familiar, decide tomar una decisión desesperada: ocupar el lugar de su hermana y aceptar el contrato nupcial para convertirse en la esposa del temido heredero del Clan Serpiente.
Portada de la novela La Traición del Juego Final
9.0
Cuando los empleados de una empresa son arrastrados a un misterioso juego, todos eligen refugios seguros y poderes prácticos. Marginada y silenciada por su jefe Alejandro tras escoger un departamento desértico sin recursos y la habilidad de fotosíntesis inversa, la protagonista es condenada a morir por sus compañeros. Sin embargo, al cerrar la preparación, las reglas cambian por completo: el juego pasa de ser una guerra vegetal a un apocalipsis magnético que dejará a todos indefensos.
Portada de la novela Me Dejó el Alfa y Perdió Todo
9.8
En Me Dejó el Alfa y Perdió Todo, Evelyn ve su vida desmoronarse cuando Caleb, el Alfa de Silver Moon, cancela su boda para socorrer a Ivy, su supuesta salvadora. Cansada de justificar sus desplantes, Evelyn decide no esperarlo más. En su lugar, contacta al Rey Alfa Silas para aceptar un proyecto científico secreto de cinco años sobre el Envenenamiento de Plata. Al desaparecer por completo de su vida, Caleb se sumerge en un profundo arrepentimiento, iniciando una búsqueda desesperada por todo el mundo.
Portada de la novela Mi Novio Me Entregó a los Zombis
9.4
Traicionada por su pareja, José Halabe, quien la arrojó a los zombis para vengar a su amiga de la infancia Susana, la protagonista muere devorada. Sin embargo, despierta misteriosamente en el pasado, justo el día de la evacuación final. Esta vez, en lugar de salvar a José para asegurar su supervivencia, decide dejar que él y Susana enfrenten juntos su destino fatal. Una apasionante historia de terror, acción y venganza donde el egoísmo del pasado sellará el cruel destino de los traidores.
Portada de la novela No te elegiría en una segunda vida
9.3
Tras un trágico naufragio, Diego eligió salvar a su esposa, condenando a Luciana a morir en el océano. Aunque consumaron su matrimonio, él pasó cinco años atormentándola por aquella pérdida. Cuando ella exigió el divorcio, la obsesión de Diego los llevó a una muerte compartida. Sin embargo, el destino le otorga una segunda oportunidad al despertar justo el día del accidente. Decidida a evitar su tormentuoso futuro con el multimillonario, opta por ceder su lugar en el bote salvavidas a su rival.