
Lo Ayudé a Triunfar y Lo Dejé
Capítulo 4
Su voz estaba llena de expectativa.
La asistente apretó los documentos contra el pecho y asintió.
—Hoy logré verla en persona. Pero esta noche ya tenía un compromiso, así que aceptó reunirse con usted mañana para hablar de la colaboración.
Al escuchar de boca de su asistente que había conocido personalmente a aquella misteriosa diseñadora y que además ya tenían una cita para el día siguiente, el rostro de Estrella se iluminó al instante con una sonrisa de triunfo.
—¡Perfecto!
Se volvió hacia Iker, con los ojos llenos de orgullo.
—¿Ves? Te dije que lo conseguiría. Mañana voy a cerrar ese trato cueste lo que cueste.
Los compañeros reaccionaron de inmediato con una nueva ola de halagos.
—¡Cuando Estrella se mueve, nada queda fuera de su alcance!
—¡Impresionante! En el futuro tendremos que depender de Estrella para que nos dé una mano.
—¡Iker sí que tiene suerte de haber encontrado a una mujer tan capaz como Estrella!
Entre tanta adulación, la vanidad de Estrella quedó más que satisfecha.
Su mirada se deslizó con ligereza hacia mí, que seguía sentada en silencio en un rincón, y le dijo a su asistente:
—Por cierto, ¿últimamente hay algún puesto básico en la empresa? Algo de limpieza, por ejemplo.
Hizo una pausa y me lanzó una mirada cargada de intención.
—Después de todo, Rebeca ayudó mucho a Iker en el pasado. Escuché que ahora ni siquiera tiene un trabajo decente. Como fuimos compañeras, pensé que podría ayudarla a conseguir algo estable. Sería una forma de echarle una mano.
El salón quedó en silencio por un instante. Después estallaron risas todavía más fuertes y voces de aprobación.
—Ay, Estrella, ¡ni se te ocurra! Ser amable está bien, pero hay gente con la que más vale no meterse. Ni con ella ni con esa familia suya.
—¡Exacto! Ustedes no saben lo que pasó. Cuando desapareció sin decir nada, sus padres fueron al colegio a armar un escándalo. Se tiraron al suelo, lloraron frente a la oficina del director y acusaron al colegio de haber secuestrado a su hija. ¡Hasta llegaron periodistas locales! Aquello fue… uf, una vergüenza total.
—¡Así es! Toda su familia es igual de problemática. Estrella, tu empresa apenas está empezando y está en una etapa clave. ¿Qué harías si los padres de Rebeca se presentaran en tu oficina a armar un escándalo y le exigieran dinero a Rebeca delante de todos?
Al escuchar eso, Estrella puso una expresión de falso espanto.
—¿De verdad? Entonces lo siento mucho, Rebeca. Ya ves, no es que no quiera ayudarte, pero mi empresa apenas está despegando y todavía no tiene una base sólida. No puede permitirse problemas como los tuyos y los de tu familia.
Después de decirlo, se acercó todavía más a Iker, como si estar cerca de mí pudiera contagiarle mala suerte.
Iker solo me miraba. Esta vez, sus labios se movieron ligeramente, como si quisiera decirme algo, pero al final se contuvo con el rostro sombrío.
Todos me observaban con una mezcla de superioridad, desprecio y ganas de presenciar un espectáculo.
No entendía qué necesidad tenía Estrella de seguir humillándome con aquel falso gesto de caridad. Aun así, mantuve la calma y repetí lo que ya había dicho antes.
—Tengo trabajo, gracias.
Estrella suspiró con fingida preocupación.
—Ese trabajito tuyo… si es de esos que imagino, mejor déjalo. Ser joven y bonita puede abrirte ciertas puertas, pero vivir de eso termina pasándote factura.
Todos soltaron carcajadas burlonas.
La asistente, que hasta entonces había permanecido pendiente de Estrella y de los documentos, dirigió por fin la mirada hacia mi rincón. La expresión profesional de su rostro se congeló de golpe.
La gruesa pila de documentos urgentes del proyecto de Lumina que llevaba contra el pecho se le resbaló de las manos.
Cayeron al suelo con estrépito, y las hojas blancas quedaron esparcidas por todas partes.
El salón se sumió de inmediato en un silencio absoluto.
Estrella frunció el ceño, molesta.
—¿Qué haces? ¿Ni siquiera puedes sostener unos papeles?
Pero la asistente ya no escuchaba sus reproches.
Me señaló con el rostro lleno de pánico y soltó, temblando:
—¡Señorita Torres! ¿No dijo que esta noche tenía un compromiso?
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