APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Última Carta

La Última Carta

Gabriel Fuentes y Julieta Ramírez siempre se detestaron, pero la presión social los obliga a un matrimonio por conveniencia. Dispuesto a humillarla, Gabriel libera gallinas en la boda, pero la fría reacción de Julieta apaga sus burlas. Ante su empeño por casarse, él le advierte con desprecio que se arrepentirá. Tres años después, tras presenciar la novena infidelidad de su esposo, Julieta comprende finalmente la crueldad detrás de aquella vieja advertencia que marcó el inicio de su tormentosa unión.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Desde pequeños, Gabriel Fuentes y Julieta Ramírez nunca se habían llevado bien.

Sin embargo, el destino tenía otros planes: en su círculo social, ya solo quedaban ellos dos como candidatos «adecuados» para un matrimonio por conveniencia.

Gabriel juró que preferiría morirse antes que casarse con Julieta, mientras que ella, con una sonrisa irónica, respondía:

—Entonces ya está decidido. Me casaré contigo. Apúrate y muérete.

El día de la boda, Gabriel soltó decenas de gallinas en plena ceremonia para humillarla.

Julieta, impasible, alzó una y dijo en voz alta:

—Saluda, esposo mío.

Y fue en ese momento que a Gabriel se le acabaron las ganas de burlarse.

La mujer que él menos quería, era justo la que más empeño tenía en casarse con él.

—Te vas a arrepentir —le dijo con desprecio.

Tres años después, Julieta vio a Gabriel siéndole infiel por novena vez.

Y recién entonces entendió...

A qué se refería él con la frase «te vas a arrepentir».

Después de pasar toda la noche en un avión, Julieta Ramírez llegó al departamento con el rostro pálido y agotado, y lo primero que vio fue ropa tirada en el suelo, mientras un olor fuerte, agrio y penetrante impregnaba el aire, revolviéndole el estómago.

Gabriel Fuentes, con el torso desnudo, se encontraba en la cama, rodeando con sus brazos a una mujer que llevaba puesto el camisón de seda favorito de Julieta. Las manos de él recorrían el cuerpo de la otra como si estuvieran solos, mientras una sonrisa burlona se dibujaba en su rostro.

Gabriel alzó una ceja, y soltó una carcajada descarada al ver a Julieta parada en la puerta.

—¿Qué tal, Julieta? ¿No crees que a ella le queda mejor que a ti? Si no me falla la memoria, esta es la novena vez que me descubres en la cama con otra mujer. ¿En serio todavía no estás dispuesta a firmar el divorcio?

Julieta se apretó el estómago con una mano, pero, esta vez, no reaccionó con rabia.

—Ponte algo. Tenemos que hablar.

Gabriel soltó una risa sarcástica mientras la miraba alejarse.

—¿Tú y yo? ¿Hablar de qué? ¿Qué podríamos tener que hablar?

Julieta se detuvo, sin girarse.

—Del divorcio.

Por primera vez, Gabriel pareció desconcertado.

—¡Vaya, qué maravilla! ¡Por fin vas a hacerme el favor!

Julieta apenas llevaba cinco minutos sentada en el estudio cuando Gabriel entró por fin con la camisa bien abotonada. Era evidente que tenía prisa.

—No me estarás tomando el pelo, ¿verdad, Julieta?

Ella lo miró sin emoción y deslizó hacia él un documento sobre la mesa.

—Léelo. Si todo te parece bien, firma.

Gabriel lo tomó con recelo, convencido de que Julieta no se lo pondría tan fácil. Después de todo, la familia Ramírez ya no era lo que había sido. Por lo que él pensaba que ella seguiría aferrándose a él como una sanguijuela.

Pero al leerlo... se quedó sin palabras.

Julieta no solo no pedía nada, sino que incluso renunciaba a la casa que compartían.

—¿Hablas en serio? —preguntó, frunciendo el ceño—. ¿O vas a ir a armar escándalo a la casa de mis padres apenas salga de aquí?

—Hablo en serio —respondió Julieta, manteniendo la calma—. Y no, no voy a hacer ningún escándalo. Quédate tranquilo.

Sin más dudas, Gabriel firmó al pie del documento con un gesto rápido. Cuando puso el último trazo, sonrió aliviado.

—Ya que está todo listo, vamos de una vez al registro civil. No pienso perder ni un solo día de esos malditos treinta de «reflexión obligatoria».

—¿Ahora mismo? —inquirió Julieta, frunciendo el ceño.

—¿Qué? ¿Vas a arrepentirte ahora? ¡Sabía que ibas a salir con algo!

A pesar del dolor punzante en el estómago, Julieta lo miró con firmeza.

—No. Vamos.

Sin dudarlo, Julieta lo acompañó al registro.

Cuando el funcionario les entregó el formulario, les explicó:

—Tienen treinta días por si alguno se arrepiente...

—¿Arrepentirme? —bufó Gabriel y soltó una carcajada mientras dejaba la pluma sobre el escritorio—. Ni en sueños.

Julieta salió unos minutos después, pero encontró a Gabriel esperando dentro del auto.

Cuando la vio, tocó la bocina con aire burlón. Bajó un poco la ventanilla, se quitó los lentes oscuros y dijo con tono condescendiente:

—Julieta, después de todo, compartimos cama alguna vez. No te preocupes, seguro encuentras a otro. De hecho... este tipo parece un buen candidato.

Le extendió una tarjeta de presentación. Pensó que Julieta lo rechazaría indignada, sin embargo, ella la tomó con calma.

—Gracias. Lo pensaré.

Dicho esto, se dio media vuelta y se alejó, dejándolo ahí... perplejo.

Lo que Gabriel no sabía era que esos treinta días... no eran solo el período de reflexión para el divorcio.

Eran también...

La cuenta regresiva hacia la muerte de Julieta.

También te podría gustar

Portada de la novela Accidente y Boda Exprés con el CEO
8.2
Luego de sufrir un grave choque de auto, Paula busca desesperadamente el apoyo de su novio Alfonso González, pero él ignora sus llamadas para pasar la noche con Bárbara Garza, su nueva pasante. Al confirmar la traición y la frialdad de Alfonso, quien prioriza un viaje con su subordinada antes que su salud, Paula decide dejar atrás el dolor. Con el corazón frío y las lágrimas secas, toma el teléfono para aceptar un matrimonio arreglado que cambiará su destino en Accidente y Boda Exprés con el CEO.
Portada de la novela Adiós Matrimonio Falso: Soy la Donna del Submundo
9.8
En esta novela moderna de mafia y romance, Evangeline creía tenerlo todo como futura madre del heredero de las familias Jenkins y Collins. Sin embargo, el día de la firma de la herencia, su esposo Vincent y su padre desaparecen. Pronto, una transmisión en vivo le revela una cruel traición: su matrimonio nunca fue válido y Vincent planea legitimar al hijo que espera con su media hermana, Sarah. Con el corazón roto, Evangeline recibe un mensaje de la familia Gallo que le ofrece un nuevo destino para su bebé.
Portada de la novela Antídoto
9.6
En su vida pasada, ella fue obligada a ser el antídoto de su amor platónico tras ser envenenado, teniendo un hijo. Su esposo la culpó de la situación y acabó asesinándola junto al pequeño. Al reencarnar en el instante exacto en que el joven y su padre sufren los efectos del mismo afrodisíaco, la protagonista de Antídoto decide alterar su trágico destino. En lugar de salvar al hijo, elige auxiliar al padre, transformándose en la inesperada madrastra de su verdugo.
Portada de la novela Condenado a verla feliz
8.6
A sus veinte años, Natalia vive marcada por el amor secreto que siente hacia Ricardo Montenegro, el imponente mejor amigo de su padre, quien le lleva doce años de diferencia. El destino de ambos cambia drásticamente durante una importante recepción, donde Ricardo es víctima de una peligrosa droga. Luciendo el hermoso vestido de princesa que él mismo le obsequió en el pasado, Natalia toma la decisión de entregarse a él para salvarlo, transformándose de forma irrevocable en su único remedio.
Portada de la novela Después de sus cien engaños, rompí con él para siempre
7.8
Tras tres años de matrimonio soportando las constantes infidelidades de Ricardo Montenegro, cada traición venía acompañada de un costoso collar. Al recibir la joya número cien, el dolor se transformó en frialdad: la amante de turno era mi propia hermana mayor, mi eterna torturadora de la infancia. Con el corazón roto, decidí actuar. Le entregué a Ricardo un contrato de propiedad a cambio de su firma, permitiéndole estar con ella. Tras recibir su hipócrita beso de despedida, saqué mi verdadera carta de triunfo bajo el papeleo: el acuerdo de divorcio definitivo.
Portada de la novela Encantando al Heredero de la Mafia
9.7
Durante el cumpleaños de su esposo mafioso, Galvan, una mujer toca sus gemelos ensangrentados y obtiene el poder de leer la mente. Así descubre que su marido la engaña mentalmente con su empleada, Tracy. Sin embargo, el secreto más grande lo esconde Reuben, el novio de Tracy: en realidad es el heredero de la familia criminal más poderosa, bajo una prueba de humildad. Al descubrir la verdad, ella decide dejar atrás a su infiel esposo y acercarse con elegancia al verdadero magnate de la mafia.