APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Colegiala y La Pulga Picona

La Colegiala y La Pulga Picona

Tras regresar de pasear al perro, una joven busca desesperadamente el auxilio de su padrino debido a una molesta e incómoda picadura bajo su falda. Lo que inicia como un simple acto de ayuda inocente se transforma rápidamente en un juego de seducción. La inevitable cercanía despierta una atracción prohibida y una tensión insostenible entre ambos. Incapaces de contener sus impulsos, deciden dejar de lado las inhibiciones en un encuentro apasionado que cambiará su relación para siempre.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Cami debió notar el cambio en mí, porque bajó la cabeza y, con timidez, dijo en voz baja:

—Padrino, no vayas a malpensar. Solo te pedí ayuda porque me entró una pulga y ahí me da comezón.

Negué con la cabeza.

—Tranquila, no lo estoy malpensando. Esta es la reacción natural de un hombre, no es algo que no pueda controlar a voluntad.

Para distraerme, empecé a preguntarle a Cami si ya había hecho ese asunto entre hombres y mujeres con su novio, y de paso le pregunté algunas otras cosas.

Por la actitud de Cami, varias personas en la calle nos clavaban miradas raras, ambiguas. Por fin llegamos a la casa. Empujé la puerta y, de un vistazo, vi a Lucía, la mamá de Cami y mi hermanita con la que crecí, tendiendo ropa en el balcón.

Aprovechando que no veía hacia la entrada, me apresuré a cargar a Cami, que ya tenía las dos piernas flojas, sin fuerza, hasta la recámara. Después me dirigí hacia la recámara de Lucía.

Para no levantar sospechas en Lucía, hice ruido a propósito para que me viera y le dirigí la palabra con normalidad.

—Hermanita, ¿no me dijiste el otro día que el cuadro de tu recámara estaba flojo? Voy a ayudarte a clavarlo.

Inventé el primer pretexto que se me ocurrió. Mientras hablaba, sin darme cuenta, le eché un vistazo a Lucía. De tal madre, tal hija: Lucía traía un vestido entallado largo y, sacando el trasero, ese durazno enorme y redondo, estaba tendiendo la ropa.

Aquella silueta de mujer madura, con el trasero jugoso, me prendió todavía más. Lucía escuchó mis palabras y volteó a verme. Sonrió con coquetería.

—Claro que sí, Iván. Muchas gracias.

Aprovechando que ella seguía con la ropa, entré rápido a la recámara y busqué hasta que por fin tuve la llave del cinturón de castidad en la mano. Le dije que iba al cuarto por unas herramientas y, al mismo tiempo, me metí a toda prisa en la recámara de Cami.

En ese momento, mi ahijada Cami, la más guapa de la universidad, esa de apariencia tan inocente, ya no aguantaba. Tenía las dos piernas levantadas en alto y se había bajado un pedazo de las pantimedias blancas.

Al verme entrar, su cara enrojeció con una actitud de no poder soportarlo más.

—Padrino, ¿encontraste la llave del cinturón? Siento que la pulga ya se metió adentro del cinturón, me muero de la comezón. Ábreme el cinturón, rápido, calma mi comezón.

Con las pantimedias abajo, sus dos largas piernas blancas quedaron a la vista. Hasta la carne suave de la parte respingona se asomó frente a mis ojos. Levantó las piernas, dejando ver el cinturón de castidad, y no paraba de menear las nalguitas.

¿Cómo iba a aguantar con una jovencita así?

Tomé la llave y me acerqué de prisa.

—Tranquila, Cami, te voy a quitar el cinturón de castidad y te voy a aliviar esa comezón.

Dicho esto, con las manos temblorosas, metí la llave y, con un clac, abrí el cinturón de castidad. Apenas se abrió el cinturón, las piernas de la jovencita se montaron en mis hombros.

—Padrino, no aguanto la comezón, ¡rápido!

La cabeza me daba vueltas y la sangre se me concentró en un solo punto. Las ganas de echarme encima de Cami eran enormes. La poca razón que me quedaba me dijo que no podía hacer eso: Lucía estaba afuera, Cami era mi ahijada, no podía hacer una cosa de animales.

Estiré mi mano grande y le rasqué un poco ahí donde le picaba.

—Qué rico... padrino, también del lado...

Siguiendo las indicaciones de Cami, le rasqué con fuerza unas cuantas veces más. Cami tenía la cara roja como una manzana madura, y su cuerpo se estremecía con más intensidad.

—Padrino, yo... siento que adentro me da más comezón...

Al escuchar sus palabras, el cuerpo se me puso a punto de estallar de calor. ¿Esta muchachita me estaba insinuando algo?

En medio de mi titubeo, Cami me echó los brazos al cuello de pronto.

—Quítame la falda, padrino. Quiero aliviar otra comezón.

Antes de que mi boca alcanzara a decir nada, mi mano grande, con toda honestidad, ya la había tumbado en la cama y le tiraba de la ropa interior morada.

¡Sigue leyendo!
¡La historia se pone cada vez mejor! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los capítulos

También te podría gustar

Portada de la novela Adiós, Novia Cruel
8.4
En la novela juvenil Adiós, Novia Cruel, Harry toma una decisión radical tras descubrir una dolorosa traición. Dispuesto a proteger a Lena, su amiga de la infancia, acepta cambiarse de escuela con ella para evitar un supuesto acoso. Sin embargo, todo resulta ser una mentira de Lena para distanciarse de él. Al descubrir la verdad, Harry decide no ir a la preparatoria local planeada; en su lugar, llena la solicitud para estudiar en el extranjero, recordando que ambos pertenecen a mundos muy diferentes.
Portada de la novela Borrando a la Señora Moretti
7.9
Tras cinco años de matrimonio con Dante Moretti, el poderoso Don de Gold Ville, Alessia creía en su devoción inquebrantable, simbolizada en un tatuaje de violín en su piel. Sin embargo, la ilusión se desmorona al recibir la foto de una camarera desnuda en los brazos de su esposo, quien permitió que la amante marcara su nombre junto a su tributo de lealtad. Ante la humillación y el cruel mensaje que la insta a hacerse a un lado, Alessia decide no confrontarlo; en su lugar, solicita una nueva identidad y un vuelo para desaparecer de su vida.
Portada de la novela Caminos separados por los que luché
7.8
En esta novela moderna de romance y mafia, una joven pelirroja y rebelde reencarna tras morir en un incendio. Al despertar en el pasado, decide no repetir su trágica vida junto a Cassian Vercetti, el frío líder criminal que siempre intentó someter su naturaleza salvaje. Para escapar, altera el contrato matrimonial escribiendo el nombre de su media hermana. Sin embargo, al descubrir que su prometida ha cambiado, Cassian romperá todas sus estrictas reglas para perseguir a la mujer que lo rechazó.
Portada de la novela Crié Gemelos para la Venganza
8.2
Pensando que su esposo Jorge y su amante Elvia habían muerto, ella dedicó dieciocho años a criar a sus gemelos ilegítimos. Tras lograr que entraran a la mejor universidad, la pareja reaparece revelando que fingieron su muerte para vivir felices en el extranjero. Frente al descarado cinismo de Jorge, quien le exige el divorcio para reunir a su verdadera familia, ella no derrama una lágrima. Con una serena sonrisa, acepta la separación mientras prepara el cobro de una fría traición.
Portada de la novela Descubrí el Fraude de mi Matrimonio
8.6
Serafina creía tener la vida perfecta junto a Adriano Morelli, el hombre más temido de la ciudad. Sin embargo, su realidad era una jaula de oro controlada por Viviana Costa, quien manejaba cada aspecto de su vida. El punto de quiebre llega cuando, tras una emergencia médica, Viviana retrasa deliberadamente los fondos necesarios, provocando que Serafina pierda a su bebé. Tras comprender que su esposo jamás la priorizará, Serafina decide redactar el divorcio para liberarse de su control.
Portada de la novela Le Enseñé a Decirle Adiós a Su Padre
8.0
Tras descubrir que su esposo, el mafioso Leonardo Marchetti, sigue obsesionado con su primer amor, una madre decide enseñarle a su hija Sofia a llamarlo "tío". Leonardo abandona constantemente a su familia para atender las crisis de la hija de su examante, faltando a momentos cruciales como el día deportivo escolar. Aunque la niña no entiende la distancia impuesta, todo cambia en su recital de piano. Cuando él intenta marcharse otra vez por una llamada, Sofia lo despide llamándolo tío frente a todos.