
Tras la Traición, Le Arrebaté Todo
Capítulo 7
Camila no apartaba la mirada de Carlos.
En la tensión del silencio, Carlos desvió los ojos: —Camila, no seas ridícula.
—En el accidente, ella se puso en peligro para salvarte. Pero tú le pusiste un cuchillo en el cuello. Aunque la odies, deberías agradecerle. Además, yo siempre te he amado a ti. ¿Por qué no me crees?
¿Creerle qué? ¿Su promesa de siete meses? ¿O que el bebé de Laura no era suyo?
Camila sacó su teléfono. Le mostró a Carlos los mensajes de Laura, luego la grabación nítida afuera del estudio.
Bajo su mirada de incredulidad, deslizó la tableta hacia él.
Ahí estaba la cadena completa de pruebas de la colusión de Laura con el Grupo Lucio. Cada pieza apuntaba a una conspiración enorme.
La expresión de Carlos pasó del asombro a la incredulidad, hasta caer en un silencio sofocante.
—¿De dónde sacaste todo esto?
—Tengo mis propios canales.
Al oírla, Carlos se acercó de golpe. Apretando los dientes, interrogó: —¿Tus canales? ¡Camila, soy tu esposo! Si hay un problema en la empresa, ¿no me informas? ¿Prefieres ir con extraños?
—¿Informarte de qué? Te dije que te mentía. ¿Me creíste?
Los ojos de Camila se enrojecieron. ¿Y qué hizo él entonces? ¡Dijo que debía compadecer a Laura!
Mientras se enfrentaban, sonó el teléfono de Carlos.
En su agitación, pulsó el altavoz. La voz de Mateo Martínez, del Grupo Lucio, sonó llena de sorna y burla.
—Carlos, ¿problemas en casa? ¿No juraste que Camila era el amor de tu vida? ¿Y ahora te despedazas por una guardaespaldas?
Carlos, conteniendo la furia, dijo con frialdad: —Laura es de los tuyos, ¿verdad?
Mateo soltó una risa despectiva: —¿Crees que tengo tan mal gusto como tú? ¿Esa basura, como para ser mi ficha?
—En lugar de sospechar de la guardaespaldas, revisa a tu esposa. Es más astuta de lo que pensaba. Para eliminar a la rival, vino ella a ofrecerme una colaboración.
—Ah, Carlos, ¿crees que tu mujer es tan pura y leal? Pregúntale cómo recuperó aquel cargamento en México hace tres años. ¿De verdad crees que fue negociando? El cuerpo de tu esposa, je, je...
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