APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Solo El Plomo Florece

Solo El Plomo Florece

Tras tres años de matrimonio con Alexander, el temido Don de la mafia, la vida de su esposa se derrumba cuando él le entrega el broche de la Donna a su asistente Elena. Cansada de justificar los desplantes de su esposo bajo la excusa de la gratitud, ella decide firmar el divorcio y abandonar su vida en común. Alexander, confiado en que una huérfana desamparada no sobrevivirá sola en Sicilia, acepta sin dudarlo. Sin embargo, ignora que su ahora exesposa es en realidad la hija menor de la dinastía mafiosa más antigua de Europa y su peor enemiga, lista para regresar con su verdadera familia.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Llevaba tres años casada con Alexander. Todo el mundo le temía por su crueldad, pero conmigo siempre había sido muy tierno.

Sin embargo, todo cambió hace seis meses, cuando Elena recibió un balazo por él durante una balacera. Alexander siempre decía que ella fue herida por salvarle la vida, así que yo tenía que ser comprensiva.

En la gala más prestigiosa de la familia, mi esposo, el Don, Alexander, llegó del brazo de su asistente, Elena. Llevaba prendido al pecho el broche de rubí que simbolizaba la posición de la Donna de la familia.

—Elena recibió un balazo por mí. Le gustó el broche, así que se lo presté por un tiempo. De todas formas, tú eres la única Donna aquí. Trata de tener algo de clase.

No discutí con él. Me quité el anillo de bodas y saqué los papeles de divorcio.

—Si tanto le gusta, que se lo quede. Incluyendo este lugar junto a ti. También renuncio a eso.

Alexander firmó sin dudarlo, con una sonrisa arrogante.

—¿Qué clase de jueguito manipulador estás inventando ahora? No eres más que una huérfana. Sin la protección de nuestra familia, no vas a durar ni tres días en Sicilia. Te doy una semana para que te arrepientas de esta estupidez. Luego no vengas llorando de rodillas.

Saqué un celular satelital encriptado que no había usado en tres años. Alexander no sabía que, en realidad, yo era la hija menor de la familia mafiosa más antigua de Europa.

Pero mi familia y la de Alexander siempre habían sido enemigas. Para casarme con él, me cambié el nombre e incluso corté toda relación con mi papá y mis hermanos.

La llamada entró. Respiré hondo y susurré:

—Papá, me arrepiento de lo que hice. Manda a alguien por mí en dos semanas.

En la gala más prestigiosa de la familia, mi esposo, el Don, Alexander, llegó del brazo de su asistente, Elena.

Ella llevaba prendido al pecho el broche de rubí que simbolizaba la posición de la Donna de la familia.

Antes de que yo pudiera decir algo, Alexander me miró con indiferencia.

—No seas tan caprichosa.

Se limpió la comisura de los labios con una servilleta, con elegancia, como si lo que decía fuera lo más normal del mundo.

—Elena recibió un balazo por mí. Le gustó el broche, así que se lo presté por un tiempo. De todas formas, tú eres la única Donna aquí. Trata de tener algo de clase.

Elena tocó el broche con una sonrisa fingida y una mirada desafiante.

—Sí, Ivy. El Don dijo que el rojo me queda mejor. Es solo un broche; no te molesta, ¿verdad?

Alexander la miró con condescendencia y luego se dirigió a mí, como haciéndome una promesa.

—Si estás molesta, te compro un diamante más grande en la subasta de la próxima semana. Solo pórtate bien y no hagas una de tus escenas frente a la familia.

Observé su afecto fingido y no sentí más que enfado.

Llevaba tres años casada con Alexander. Todo el mundo le temía a su crueldad, pero conmigo siempre había sido atento.

Pero todo cambió hace seis meses, cuando Elena recibió un balazo por él durante un tiroteo.

Empezó como atenciones nacidas de la culpa, pero se convirtió en un consentimiento sin límites.

Incluso en nuestro aniversario de bodas, durante una cena romántica, Elena llamó llorando porque le dolía la herida y Alexander no dudó en dejar el pastel a medio partir. Me dejó sola con la mesa llena de comida fría hasta el amanecer.

El mes pasado, cuando tenía treinta y nueve grados de fiebre y estaba temblando bajo las cobijas, le pedí un vaso de agua. En ese momento llamó Elena diciendo que le daban miedo los truenos.

Alexander se puso el saco sin decir nada y solo soltó un “tómate tus medicinas” antes de salir corriendo bajo la tormenta.

Siempre decía que ella salió herida por salvarlo, así que yo tenía que ser comprensiva.

Dejé los cubiertos en la mesa.

—Si tanto le gusta, que se lo quede.

Me quité el anillo de bodas. Junto con unos papeles de divorcio que había preparado hace mucho tiempo, los deslicé por la mesa larga hasta que se detuvieron frente a Alexander.

—Si tanto le gusta, que se lo quede. Incluyendo este lugar junto a ti. También renuncio a eso.

A Alexander se le borró la sonrisa. Sus ojos azules perdieron brillo, irradiando una hostilidad peligrosa.

—Esto no tiene gracia. ¿Qué clase de jueguito manipulador estás inventando ahora?

Lo miré con calma.

—No estoy jugando. Firma, Alexander.

Me miró fijamente, tratando de encontrar alguna señal de que solo me estaba haciendo la difícil.

Tras un largo silencio, suspiró, tomó una pluma fuente y firmó el documento.

—Está bien. Si quieres jugar a la esposa fugitiva, adelante.

Azotó el documento sobre la mesa, con desprecio.

—No eres más que una huérfana. Sin la protección de nuestra familia, no vas a durar ni tres días en Sicilia. Te doy una semana para que te arrepientas de esta estupidez. Luego no vengas llorando de rodillas.

Para él, yo solo era un adorno que no podía sobrevivir sin su ayuda.

Tomé los papeles y me levanté para irme sin decir una sola palabra.

Alexander ni siquiera volteó a verme. Siguió hablando y riendo con Elena, convencido de que solo estaba haciendo un berrinche.

De regreso en la mansión, saqué un celular satelital encriptado que no había usado en tres años.

Alexander no sabía que yo no era huérfana. Era la hija menor de la familia mafiosa más antigua de Europa.

Pero mi familia y la de Alexander siempre habían sido enemigas. Para casarme con él, me cambié el nombre e incluso corté toda relación con mi papá y mis hermanos.

La llamada entró. Respiré hondo y susurré:

—Papá, me arrepiento de lo que hice. Manda a alguien por mí en dos semanas.

También te podría gustar

Portada de la novela El Amante Oculto en el Sofá
9.7
Tras mandar a fabricar un sofá de dimensiones inusuales, Margarita López abandona el dormitorio conyugal para instalarse cada noche en la sala de estar. Pese a las insistencias de su esposo por recuperar la intimidad, ella siempre se rehúsa alegando cansancio, mientras extraños ruidos ahogados resuenan en la oscuridad. Incapaz de tolerar el secreto, el día en que su esposa da a luz, el hombre toma una decisión drástica: se niega a sostener al recién nacido y le exige el divorcio inmediato, confirmando sin dudar que el misterioso mueble es el motivo de su separación.
Portada de la novela El mismo día, diferente altar
9.4
Tras un noviazgo de cinco años, Sheila Duarte descubre la peor traición: Fernando Ochoa, el hombre por el que tanto esperó, planea casarse en secreto con otra mujer bajo la excusa de cumplir un último deseo. Seguro del amor incondicional de Sheila, Fernando cree que ella jamás lo abandonará y exige ocultarle su boda. Sin embargo, su arrogancia se desmorona por completo el mismo día del enlace, al enterarse de que Sheila también ha decidido seguir adelante y contraer matrimonio con alguien más.
Portada de la novela Infiel con mi mejor amiga, pero me quiere a mí
9.1
Durante el festival de la manada, una misteriosa bruja entrega un orbe de cristal con la instrucción de usarlo en soledad. Al activarlo, la protagonista contempla una devastadora revelación: su compañero, Jared Hamilton, le jura amor eterno ante la Diosa de la Luna a Luciana Rose, quien resulta ser su propia mejor amiga. El dolor de la traición y el peso de un juramento sagrado roto dejan a la protagonista sofocada y sumida en la incredulidad ante el engaño de las dos personas en quienes más confiaba.
Portada de la novela La mascota rebelde del Don
9.2
Nora entregó cinco años de su vida y recibió disparos por proteger a Damon Vitale, el temido líder mafioso de Nueva York. Ella creía en un futuro juntos, pero en su noche número 999, Damon le revela su compromiso con una princesa de la mafia rival. Al humillarla y calificarla como una simple mascota de su propiedad en lugar de una compañera, Nora decide romper su sumisión. En secreto, contacta a aliados externos para planear su huida definitiva de la ciudad y de su jaula de oro.
Portada de la novela Me convertí en la novia del archienemigo de mi ex
8.6
Después de que su novio Jasper la empujara al mar para impresionar a otra mujer, dejándola en cuidados intensivos, una joven despierta con amnesia selectiva. Aunque el culpable intenta disculparse y recuperar su lugar, ella ha olvidado por completo su existencia. Para desesperación de Jasper, la protagonista insiste firmemente en que su verdadero novio es Mateo, el hombre al que él más odia en el mundo. Comienza así un juego de tensiones donde el pasado y la rivalidad se entrelazan sin remedio.
Portada de la novela Princesa de los Lobos: Venganza
9.1
Tras tres años de relación sin ser marcada, la protagonista acepta una humillante prueba en el bosque para retener a Cameron Stevenson, el Alfa de la Manada Silver Moon. Sin embargo, él la deja encadenada a un árbol con esposas de plata para correr al auxilio de Rebecca, una Omega cuyo cachorro está enfermo. Abandonada a su suerte durante un día y una noche bajo un frío desgarrador que hiere sus muñecas, ella comprende la traición y jura una implacable venganza contra ambos.