
Siete Ausencias en el Registro: Mi Última Despedida
Capítulo 4
Después de aquel día, corté todo contacto con Simón Narváez.
Borré su número y lo eliminé de todas mis redes sociales.
Cada vez que amigos me invitaban a salir, preguntaba primero si Simón asistiría.
Con el tiempo, el grupo aprendió a invitarnos por separado.
Pronto llegó el día antes del aniversario universitario.
Mi mejor amiga me llamó con anticipación para coordinar nuestra asistencia.
Como egresada destacada, yo también había recibido una invitación formal.
Pero Simón también estaba en la lista de invitados.
Era lógico: había sido el mejor estudiante y luego patrocinador de empleos para la universidad.
Al llegar al campus, abarrotado de gente, encontré su nombre en el programa:
"Simón Narváez - Presentación 7".
Cuando comenzó la sexta actuación, inventé una excusa y me marché.
En la salida, voces me llamaron a mis espaldas.
No me volví.
Minutos después, mi teléfono vibró con un mensaje del profesor universitario:
"Elisa, ¿por qué te fuiste? ¡Tu novio está por presentarse!"
Respondí rápidamente:
"Gracias, profesor. Asuntos urgentes. PD: ¡Estoy soltera!"
No sabía que el profesor estaba junto a Simón cuando leyó mi respuesta.
Bajo las luces tenues del auditorio, su expresión se tornó indescifrable.
De camino a la oficina para recoger mi bolso olvidado, descubrí un documento escandaloso:
¡El nuevo proyecto de la empresa tenía como socio a la compañía de Simón!
Llamé al director inmediatamente:
—Renuncio por motivos personales.
—¡Pero Elisa! Tú liderarías este proyecto.
—Imposible. No trabajo con esa empresa.
Escribí mi carta de renuncia en el acto y abandoné el edificio.
Al regresar a mi apartamento, noté algo anormal:
¡La luz del pasillo estaba encendida!
Ese edificio de dos unidades casi siempre estaba oscuro.
Avancé con cautela y lo vi:
Simón apostado en las escaleras, rodeado de colillas.
Llevaba horas esperando.
Retrocedí silenciosamente hacia el ascensor.
Justo cuando las puertas se cerraban, sus gritos retumbaron:
—¡ELISA TORO! ¡SÉ QUE ERES TÚ!
Presioné todos los botones del ascensor para retrasarlo —una táctica ruin pero efectiva.
En el hotel cercano, acababa de recibir mi llave cuando...
¡Simón irrumpió en la sala, sudoroso y frenético!
—¿Una tal Elisa Toro se registró aquí? ¡RESPONDAN!
También te podría gustar





