
Mi ex novia, su esposa, mi amante
Capítulo 3
—No hace falta confirmar con ellos, que sea una sorpresa de un amigo.
Después de dejar todo listo, me llegó un mensaje de Lucas. Me mandó una ubicación con un tono de lo más provocador: "Mañana es el ensayo de la boda con mi mujer. Esta noche te tengo un regalito... a ver si tienes los pantalones de recibirlo.
Dudé solo unos segundos y decidí ir.
Al entrar al bar, me topé con la mejor amiga de Ivana. Estaba borrachísima, tomando aire afuera de un reservado.
Cuando me vio, soltó una carcajada:
—¿Por qué te pareces tanto al noviecito de Ivana? ¿Será que estoy viendo visiones? Esa mujer se pasa de lanza. Ya se va a casar y sigue con su teatrito. Ni miedo le da que la cachen. Por su culpa ni podemos hablar, no sea que se nos escape algo.
La miré sin decir nada mientras ella se tambaleaba, sintiendo una profunda tristeza.
Resultó que todo el mundo sabía que se casaba con Lucas.
Yo era el único tonto que no tenía idea. Mis seis años de relación no eran más que un chiste de mal gusto.
Me quedé quieto afuera del reservado. Por la rendija de la puerta vi a Ivana —que supuestamente estaba trabajando horas extra— sentada en las piernas de Lucas, bebiendo una copa tras otra.
Lucas, con una sonrisa burlona, la rodeaba por la cintura. Se veían tan unidos, como una verdadera pareja de enamorados.
De pronto, alguien soltó la pregunta:
—Oye, Ivana, ¿en serio vas a seguir engañando a Marcos así? ¿No crees que esté mal?
Ivana se detuvo en seco y se le endureció la mirada:
—Les advierto que nadie le diga nada a Marcos, o ya saben de lo que soy capaz. Esto es solo un matrimonio por conveniencia. Incluso si él se entera, no me culpará. Se lo voy a explicar, pero no ahora.
Frunció el ceño, harta, y se tomó el trago de un solo golpe, como queriendo sacudirse la ansiedad.
Lucas pareció notar que yo estaba afuera, porque su sonrisita de burla se hizo todavía más obvia.
Con toda la intención de picarme, le acarició la cara a Ivana.
—Ay, mi amor... si sigues haciéndote la que ama tanto a Marcos frente a mí, me voy a poner celoso.
Ivana respondió con voz mimosa:
—Qué celoso eres, ¿quieres que te dé un beso?
Y tras decir eso, se inclinó para darle un beso apasionado a Lucas.
Observé esa escena tan asquerosa con una frialdad absoluta. Toda esa tensión que había estado cargando por tanto tiempo, por fin se esfumó.
Pensar que alguna vez nos apoyamos en los peores momentos... y ahora, todo se había ido directo a la basura. Qué ironía.
Sabía perfectamente que Lucas hacía esto para que yo lo viera, así que no me iría con las manos vacías.
Saqué mi celular en silencio y grabé esa escena asquerosa.
Al terminar, me di la vuelta para irme.
Justo en ese momento, Ivana se levantó toda tambaleante. Se ve que ya se había hartado de tanto beso y, de pronto, se acordó de mí, murmurando en voz baja:
—Bueno, ya estuvo, ya me voy. Tengo que pasar por el pastel de Marcos... ustedes sigan en lo suyo.
Me detuve un instante, pero no miré atrás y me alejé de ahí.
Esa noche Ivana ni se apareció por la casa y, por supuesto, el dichoso pastel nunca llegó.
Pero el celular no paraba de vibrar. Lucas me bombardeaba con sus fotos íntimas.
Faltaban dos días para irme cuando sonó la alarma.
Sin avisarle a nadie, me puse un cubrebocas y entré con sigilo al hotel.
Ahí estaban: Lucas e Ivana en pleno ensayo.
Llevaban puestos el vestido y el traje que yo mismo había diseñado con tanto cuidado.
Los vi caminar por el escenario siguiendo las indicaciones del maestro de ceremonias.
Me quedé ahí, observando cómo se miraban con ternura mientras se ponían los anillos que simbolizaban la eternidad.
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