
La Traición del Juego Final
Capítulo 2
[Elijan la habilidad de supervivencia para la próxima semana:
Control limitado de metales.
Cuerpo de acero, resistente a impactos y venenos.
Teletransportación, con alto consumo de energía.
Inventario infinito.
Fotosíntesis inversa, capaz de convertir la humedad del aire en energía y mantener las funciones vitales básicas.]
El grupo estalló de inmediato. Todos empezaron a analizar qué habilidad tendría más posibilidades de supervivencia en el juego.
Natalia asumió el mando y les dijo a los hombres que la seguían en el chat que eligieran el control limitado de metales.
Ella, en cambio, eligió el inventario infinito.
"Yo puedo guardarles los recursos y evitar peleas. Además, ustedes siempre me apoyan."
Gabriel eligió la teletransportación.
"Puedo moverme al instante y sacar de apuros a quien lo necesite. Si hay peligro, avísenme."
Al final, otra vez fui la única que eligió la fotosíntesis inversa.
El grupo volvió a llenarse de burlas.
"¿Qué clase de habilidad basura es esa? Seguro la pusieron solo para rellenar."
"Jajajaja, ¿Camila quiere suicidarse o qué? ¿Va a vivir del aire húmedo? En el desierto se muere antes."
"Se le frió el cerebro de tanta teoría. Menos mal que no hice equipo con ella. Habría sido ir directo al entierro."
"Algunas personas siempre se hacen las buenas, pero cuando toca elegir habilidad solo piensan en sí mismas. Aprendan de Natalia, que sí piensa en todos."
No tuve ganas de explicar nada, así que me quedé acostada y dejé que hablaran.
Pero Gabriel me escribió por privado con su típica dulzura condescendiente:
"¿Qué estás intentando hacer? Así no vas a sobrevivir. ¿Sigues enojada porque te rechacé cuando te me declaraste? ¿Haces esto solo para llamar mi atención?"
Puse los ojos en blanco y lo bloqueé sin más.
¿Acaso no me había bastado la lección que me dejó mi vida anterior?
Cuando todos confirmaron sus elecciones, apareció el aviso del sistema:
[Preparativos completados. El juego está por comenzar.]
[Los permisos de administrador se desactivarán al terminar el tercer día. Antes de eso, podrán modificar datos superficiales del juego, como el nombre visible, las etiquetas de equipo y ciertos registros.]
[Refugios asignados. Buena suerte a todos.]
***
El primer día amaneció con llovizna.
Me quedé dentro del departamento. Solo se oía el golpeteo de las gotas contra la ventana, suave y constante.
Natalia mandó al grupo un GIF de alguien sacudiéndose el cabello.
"¿Ya vieron? ¡Está lloviendo! Seguro va a bajar la temperatura y la tierra se va a humedecer. ¡Les dije que elegir la isla era lo correcto!"
Luego me etiquetó directamente:
"Seguro que alguien que yo me sé ya está muerta de miedo, ¿no? Aprovecha la lluvia y junta agua en una cubeta. Mañana, cuando salga el sol, ese miserable departamento se va a convertir en un horno. No vayas a llorar y salirte del juego al segundo día. Qué vergüenza."
Los compañeros que al principio estaban confundidos por la lluvia empezaron enseguida a felicitar a Natalia por lo lista que era. El grupo se llenó de mensajes que le seguían la corriente.
Entonces Gabriel apareció de pronto:
"Camila, ¿cómo está la situación de tu lado? ¿Encontraste provisiones en el refugio?"
Esa frase le tocó una fibra sensible a Natalia.
"¿Por qué siempre estás pendiente de ella? Si tanto te preocupa, ¿por qué no hiciste equipo con ella desde el principio? ¿Ahora te da lástima? ¡Si quieres ir, vete tú solo!"
Después agregó una fila de emojis de carita inocente.
Gabriel no volvió a hablar. El grupo quedó en silencio unos segundos.
Muy pronto, Alejandro Villa, el principal adulador de Natalia, saltó a defenderla:
"¡Es normal que Gabriel se preocupe por todos! Camila, tú elegiste ese lugar porque quisiste hacerte la valiente. No uses a Gabriel de excusa para que Natalia termine regañándolo por tu culpa."
"Exacto. Ya hasta da coraje verla. Mejor siléncienla de una vez. Así evitamos que después, cuando esté a punto de morirse, se ponga a llorar y pedir ayuda como alma en pena. Nadie quiere salvarla de todos modos."
[El administrador Alejandro ha silenciado a Camila.]
El aviso frío del sistema apareció en el grupo.
Nadie dijo una sola palabra por mí.
Mejor así.
Por fin tendría paz.
Dejé el celular y empecé a revisar el departamento.
El espacio no era grande, pero tenía una distribución simple y ordenada. Eso sí, estaba absurdamente vacío. No había ni una lata de comida.
Al final abrí la puerta del balcón y respiré hondo.
Mi cuerpo absorbió al instante la humedad del aire. La fotosíntesis inversa se activó de inmediato, y la leve sensación de hambre desapareció por completo.
Me sentí fresca y ligera de golpe.
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