
Él me amó solo cuando yo estaba dejando la vida
Capítulo 2
Este año se cumplirían veinte años desde que conocí a Zack.
Dos décadas fueron más que suficientes para que una pareja de enamorados tomara caminos separados. Zack era apenas un cachorro ilegítimo de un Alfa cuando lo conocí. Asistíamos a la misma academia. No sabía su nombre en ese entonces, pero sabía que trabajaba a tiempo parcial en la tienda, la cantina, la panadería y otras instalaciones de la academia.
Éramos tan jóvenes en aquel entonces, que confundimos nuestra curiosidad por el sexo opuesto con amor. Al recordarlo, me di cuenta de que quizás nos habíamos equivocado desde el principio. Una cosa llevó a la otra, y terminamos juntos.
Zack estuvo a mi lado durante los mejores momentos de mi juventud. Nos aceptaron en la misma universidad, pero él quiso renunciar porque no tenía suficiente dinero para pagar la matrícula. No lo dudé ni un segundo y corrí de vuelta a la casa cuando me comunicó su decisión con los ojos enrojecidos. Fue la primera vez que me puse de rodillas para rogarle a papá que ayudara a Zack porque no quería separarme de él.
Papá permaneció en silencio un buen rato antes de preguntar:
—¿Lo has pensado bien? ¿Estás segura de que él será tu compañero elegido para el resto de tu vida?
Asentí. Desde el momento en que acepté estar con él, supe que Zack era el indicado para mí. También le juré a papá que solo amaría a Zack por el resto de mi vida.
Papá no dijo nada más. Al día siguiente, vendió una gran parcela del huerto detrás de nuestra casa y reunió suficiente dinero para enviar a Zack a la universidad. A Zack se le llenaron los ojos de lágrimas cuando papá le entregó los fajos de billetes. Cayó de rodillas frente a él y juró corresponderle su generosidad después de graduarse.
Papá ayudó a Zack a ponerse de pie.
—No necesito que me pagues —dijo con seriedad—. Solo tienes que ser bueno con Giselle.
Zack asintió. Me llevó al altar de la manada e hizo un voto ante la estatua de la Diosa de la Luna. Prometió no decepcionarme jamás y darme la felicidad eterna.
Más tarde, cuando el heredero del Alfa falleció, este finalmente recordó al cachorro ilegítimo que había abandonado. Entonces ordenó a sus lobos que llevaran a Zack a la casa de la manada. Zack pasó de ser un cachorro ilegítimo despreciado por todos a un heredero glamoroso de la noche a la mañana. No olvidó su promesa y me trajo de vuelta a su nueva manada una vez consolidada su posición en la familia.
—No importa si solo soy un bastardo o el heredero del Alfa. Mi amor por ti nunca ha cambiado —declaró con sinceridad mientras tomaba mis manos. Luego me dio un collar de colmillos y me ayudó a ponérmelo—. Este es mi colmillo más afilado, Giselle. Me ayudó a salir de apuros muchas veces cuando me emboscaron. Lo convertí en un collar para ti, para significar que pongo mi vida en tus manos. No olvides que solo existo en este mundo gracias a ti.
Mi amor por Zack alcanzó su punto máximo en ese momento, y le entregué cada parte de mí.
Hubo una vez que me atacaron unos renegados enviados por el hermano menor de Zack. Planeaban secuestrarme para chantajear a Zack y obligarlo a renunciar a su puesto como heredero Alfa. Zack estaba al borde de las lágrimas cuando presionaron la daga de plata contra mi garganta.
—¡Haré lo que quieras! ¡Solo no le hagas daño a Giselle! ¡Por favor, te lo ruego!
Conocía a Zack desde hacía muchos años, pero era la primera vez que lo veía mendigando patéticamente de rodillas. Las lágrimas corrían por mi cara mientras gritaba para que Zack se detuviera, mientras él tomaba la daga plateada con manos temblorosas y la apuntaba a su propio cuello.
Sus ojos brillaban con lágrimas, pero sonreía cuando dijo:
—Morir por ti vale la pena. Tenemos que estar juntos de nuevo en nuestras próximas vidas.
La daga estaba a centímetros de su garganta cuando los guerreros irrumpieron en la escena. Detuvieron al hermano de Zack mientras yo me arrastraba hacia él, ignorando las heridas en mi cuerpo. La lluvia caía sobre nuestros cuerpos, pero no sentíamos frío en absoluto mientras llorábamos con todo el corazón.
Fue en ese momento que me convencí de que el amor de Zack por mí trascendía la vida y la muerte. Ni siquiera la muerte podría separarnos. Sin duda, estaríamos juntos el resto de nuestras vidas.
Lamentablemente, la realidad fue cruel. Poco después del secuestro, descubrí que Zack, quien supustamente me amaba con todo su ser, me había engañado.
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