APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El Doctor De Las Calenturas

El Doctor De Las Calenturas

En esta atrapante novela moderna de romance, El Doctor De Las Calenturas, un hombre común se encuentra en un gran dilema cuando una atractiva mujer entra a su consultorio exigiendo una revisión médica urgente para su fiebre crónica. Aunque él no posee ningún título de medicina y planea confesar la verdad, la situación se sale de control cuando ella decide desvestirse sin dudarlo. Atrapado en un malentendido sumamente tentador, deberá decidir si mantener la mentira o ceder ante la innegable atracción física.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

—Doctor, por favor, revíseme rápido.

Dentro del consultorio, una mujer muy atractiva estaba acostada boca abajo en la camilla. Estaba de espaldas a mí, resaltando sus curvas, y me pedía que le revisara ese problema de calentura crónica que tanto le molestaba.

¡Pero si yo ni siquiera era doctor!

Cuando iba a decirle que no podía ayudarla, ella se bajó los pantalones, dejando su piel a la vista.

Cualquiera se hubiera vuelto loco con una imagen así.

Me llamo César Castillo. No sé qué me pasa últimamente, pero siempre la traigo parada; me despierto pensando en mujeres y no hay modo de que la situación se relaje.

Llegué a pensar que algo estaba mal con mi cuerpo, así que vine al hospital a que me revisaran. ¡Lo malo es que, por estar en las nubes, terminé metido en Ginecología por error!

Como quería ocultar el bulto que se me marcaba, me puse una bata blanca que encontré por ahí para disimular. Lo que nunca me imaginé es que me iban a confundir con un médico.

En cuanto entró, una chica guapísima me vio y me agarró del brazo. Se veía muy desesperada.

—Doctor, qué bueno que lo encuentro. Por favor, dígame qué tengo, me pica mucho ahí abajo. Estos días he tenido ese cosquilleo y aunque mi novio acaba cansadísimo no se me quita.

Iba a explicarle que yo no era el doctor, pero tenía tanta prisa que me arrastró hasta uno de los cuartos.

El lugar estaba solo; nada más había una camilla blanca. Cerró la puerta y se puso boca abajo.

—Ayúdeme, doctor, en serio ya no aguanto. Haga lo que tenga que hacer, use el método que quiera, pero júreme que me va a curar.

Me lo dijo con una voz tan provocativa que sentí que hasta estaba dispuesta a todo con tal de aliviarse.

Al ver sus curvas, que se marcaban con esos leggings de yoga, sentí que se me detenía el corazón. Parecían un par de duraznos bien firmes. Con solo verla, me moría de ganas.

A fin de cuentas, yo también había venido al hospital por un problema de calentura crónica. Ya no soportaba más; estar así todo el día me estaba echando a perder la vida.

Tener esa escena tan candente frente a mis ojos hizo que la presión ahí abajo aumentara. La bata ya me quedaba chica de tanto bulto.

“¡Qué suerte la mía!”

Rechiné los dientes y traté de soportar las ganas que me recorrían el cuerpo. Estuve a punto de darme la vuelta para irme a buscar al urólogo. Al final, yo venía a que me curaran, no a estar de aprovechado.

En ese momento, volvió a hablar.

—Doctor, ¿no me diga que le da pena? No pasa nada porque me vea, si para eso estudió. Ser doctor es una profesión muy respetable.

En cuanto terminó de hablar, levantó más la cadera y se bajó los pantalones de un jalón. Sus nalgas quedaron al aire, blancas y redonditas; hasta pareció que rebotaron un poco.

“¿A poco sí estarán así de firmes? Tengo que tocarla”.

Tragué saliva con dificultad. Era demasiado atractiva, ningún hombre podría resistirse a algo así. Sin pensarlo mucho, terminé diciendo:

—Levántese un poco más y separe las piernas para que pueda revisar bien qué tiene.

La chica era muy obediente.

—Usted revíseme con confianza, doctor. Si necesita abrirle más para ver, hágalo, pero dígame qué es lo que me pasa.

Me puse nerviosísimo del puro gusto. Era la mujer más guapa que había tenido cerca en mi vida y la tenía ahí, servida en bandeja de plata. Por más fuerza de voluntad que tuviera, no iba a poder contenerme.

Además, si los dos andábamos con el mismo problema de calentura, capaz que entre los dos nos terminábamos curando.

Con ese pensamiento, me armé de valor y puse la mano encima.

¡Qué piel tan suave! ¡Qué bien se sentía!

“No inventes, había desperdiciado mi vida hasta hoy”.

Se sentía más suavecita que el jabón y más firme que un globo. No podía dejar de acariciarla; empecé a recorrer cada centímetro de su piel, disfrutando de lo blanda y tersa que estaba la parte interna de sus muslos.

También te podría gustar

Portada de la novela 52 Veces Despedida
9.3
Tras cinco años de noviazgo, un abogado cancela su boda en cincuenta y dos ocasiones para priorizar las constantes emergencias de su joven pasante de bufete. Desde dejar a su prometida plantada en la playa hasta abandonarla ante las burlas de los invitados, él siempre elige correr en auxilio de la otra mujer. Cansada de las humillaciones y con el corazón roto, ella decide poner fin a la relación y abandonar Santa Lucía del Valle, desatando la desesperada y caótica búsqueda de su ahora exnovio.
Portada de la novela Compradora, comprada por su bestia
9.3
En esta cautivadora novela de fantasía y romance, Clara toma una decisión drástica tras ser rechazada por su primer hombre bestia de servicio de élite, quien solo muestra afecto hacia su hermana. Para llenar ese vacío, decide llevar a casa a otro sirviente de rango inferior. Esta elección desata los celos y la desesperación de su antigua bestia, quien, al borde de las lágrimas, le suplica a Clara que lo elija únicamente a él como su fiel compañero, revelando un posesivo e inesperado lazo.
Portada de la novela Matando al Heredero de mi Alfa
8.7
Tras renacer al inicio de la guerra contra los vampiros, decido cambiar mi trágico destino. En mi vida pasada, el Alfa Lucas encubrió a su amiga Sarah intercambiando a mi cachorro por el bastardo mestizo de ella, lo que me llevó a ser torturada hasta la muerte en una mazmorra de plata. Ahora, embarazada de tres meses, he tomado un veneno para acabar con el heredero y una poción mímica para fingir que sigo encinta. Engañaré a Lucas y ejecutaré mi implacable venganza sin debilidades.
Portada de la novela Me convertí en la novia del archienemigo de mi ex
8.6
Después de que su novio Jasper la empujara al mar para impresionar a otra mujer, dejándola en cuidados intensivos, una joven despierta con amnesia selectiva. Aunque el culpable intenta disculparse y recuperar su lugar, ella ha olvidado por completo su existencia. Para desesperación de Jasper, la protagonista insiste firmemente en que su verdadero novio es Mateo, el hombre al que él más odia en el mundo. Comienza así un juego de tensiones donde el pasado y la rivalidad se entrelazan sin remedio.
Portada de la novela Mi novio, el jefe final del terror
9.2
Una jugadora accede a lo que cree que es un tierno simulador de citas con el objetivo de enamorar a un dócil protagonista. Tras lograr acorralarlo en la cama, el sistema del juego reaparece con una terrible advertencia: ha sido enviada al universo equivocado. En lugar de un romance juvenil, se encuentra atrapada en un videojuego de horror, y el frágil joven al que pretendía seducir es en realidad el despiadado jefe final, quien no tiene ninguna intención de dejarla escapar.
Portada de la novela Renacida, adiós a la esposa del Don
9.5
Tras ser obligada a casarse con Gideon, el Don de la mafia, en lugar de su hermana menor, la protagonista vive cinco años de desprecio y odio mutuo. Tratada como un simple reemplazo, termina abandonada a su suerte en una montaña nevada por su esposo y sus propios padres, donde muere junto a su hijo nonato. Al reencarnar justo el día en que su hermana regresa del extranjero, decide cambiar su destino en esta novela moderna. Esta vez, no mendigará el amor de quienes la traicionaron.