APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Crié a Su Hijo y Ella Enloqueció de Pesar

Crié a Su Hijo y Ella Enloqueció de Pesar

Al regresar en el tiempo justo al día del parto de su mejor amiga, la protagonista decide cambiar su destino. En su vida pasada, asumió la crianza del bebé tras la supuesta muerte de la madre, arruinando su futuro y soportando carencias. Sin embargo, dieciocho años después, descubrió que todo fue una farsa planeada por su amiga millonaria y su propio exnovio. Ante la traición de ellos y del hijo que crió, esta nueva oportunidad le permitirá no volver a sacrificarse por quienes la despreciaron.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Paula se levantó de golpe en la cama y me señaló mientras me gritaba. No quedaba ni rastro de la supuesta debilidad que tenía hace un momento.

—¡¿Tienes conciencia o no?! ¡Todo el tiempo dices que soy tu mejor amiga, pero ni siquiera me donaste sangre y ni estuviste dispuesta a ayudarme a criar a mi hijo! ¿Eso es de mejores amigas?

La miré de reojo.

—Pues yo te veo bastante bien. ¿No será que este hospital se equivocó con el diagnóstico?

Al darse cuenta de que le había descubierto la mentira, se quedó paralizada por un instante. Luego volvió a tumbarse en la cama haciéndose la dolida y empezó a llamar al médico.

El lugar se volvió un caos, y en medio de los empujones me sacaron a la fuerza. A los pocos minutos, la enfermera que estaba confabulada con ella salió cargando al bebé, y de una forma brusca me lo metió en los brazos.

—La paciente tuvo un momento de lucidez antes de morir y acaba de fallecer. El certificado de nacimiento del niño ya está listo, y en la casilla de la madre aparece tu nombre. Ni se te ocurra abandonarlo, si lo haces, tenemos derecho a llamar a la policía y hacer que te arresten.

Estuve a punto de reírme de la rabia. Vaya forma de obligar a alguien a aceptar algo a la fuerza. ¡Si alguien debía llamar a la policía era yo!

La esquivé y me metí en el quirófano. Quería ver hasta dónde llegaba el teatro de Paula. Pero quién iba a pensar que, apenas unos minutos después, ya no había ni rastro de ella.

La enfermera me siguió detrás, refunfuñando.

—¡Esto es un quirófano! ¿Quién te dejó entrar así como así? ¡Sal de aquí ahora mismo!

La interrumpí antes de que siguiera con sus regaños.

—¿Dónde está?

Ella puso los ojos en blanco.

—Si murió, obviamente se la llevaron a cremar.

Apenas terminó de hablar cuando alguien trajo una urna funeraria. Entonces lo entendí.

De pronto recordé que en mi vida anterior había pasado exactamente lo mismo, me sacaron del quirófano y poco después me dijeron que Paula había muerto. Yo estaba destrozada, abracé al bebé y me puse a llorar, y al poco rato me trajeron la urna con sus supuestas cenizas.

Sin mencionar que el hospital no tiene derecho a cremar a un difunto sin el consentimiento de la familia, además, una cremación no puede hacerse tan rápido, demora un tiempo.

En aquel entonces yo estaba tan débil que ni siquiera noté que algo no cuadraba. Pero ahora… ¿cómo iba a aceptar tan fácilmente a ese niño que no era mío y seguir siendo la tonta que carga con todo?

Levanté la mano, tomé la urna y abrí la tapa de golpe, esparciendo todo lo que había dentro directamente en el suelo.

Un polvo oscuro se dispersó por todas partes. La enfermera que estaba al lado me gritó.

—¡¿Qué estás haciendo?! ¡Eso son las cenizas de la paciente!

La gente alrededor se apartó aterrorizada.

—¡¿Qué?! ¡Esto es mala suerte! ¿Por qué tiran las cenizas aquí? ¿Estás loca?

—¿Qué hacen los guardias de este hospital? ¡Sáquenla de aquí! ¿La van a dejar que siga armando un escándalo?

—¿No se me habrá pegado en la ropa? Si me da mala suerte, te voy a demandar.

Todos empezaron a insultarme a la vez. Al ver que el asunto estaba a punto de salpicar al hospital, la enfermera intervino rápidamente.

—¡Esto es una falta de respeto enorme hacia la difunta! ¡Levanta las cenizas con las dos manos! ¡Arrodíllate y pídele perdón a la difunta, para calmar su espíritu y que no le traiga desgracia a los inocentes que están presentes!

Solté una risa burlona.

—¿Desde cuándo los hospitales también creen en supersticiones? Si de verdad hubiera esparcido cenizas, entonces sí, sería mi culpa… pero miren bien, ¿esto que está en el suelo parece ceniza?

También te podría gustar

Portada de la novela Destrozando a los Hermanos Mafiosos
8.4
En esta novela de romance, mafia y drama moderno, dos amigas unidas por matrimonios concertados con los hermanos Moretti deciden poner fin a su infierno. Tras perder a su padre, la protagonista cede su imperio naviero a su esposo Adriano a cambio de protección para su hermano autista, Leo. Sin embargo, cuando un ataque rival hiere de muerte a Leo, Adriano desvía a todos los médicos para cuidar a su antiguo amor, Isabella, provocando la tragedia. Destrozada, ella exige el divorcio, y su amiga Chloe decide abandonar también a Lorenzo, desatando la furia de los poderosos hermanos.
Portada de la novela El Hockeyista Fingió Amarme y Elegí a Su Rival
9.0
La doctora Vance descubre en inmigración que su matrimonio secreto con Liam Sterling, estrella de la NHL, es una farsa y que él ya está casado con su representante, Sophia. Liam planeaba usarla como niñera de su hijo secreto y como médica para salvar su carrera. Tras la traición, ella firma un contrato con los Titans, el principal rival de su exesposo. Mientras la rodilla de Liam colapsa en los playoffs, ella se dedica a sanar al único jugador capaz de acabar con el legado de Sterling.
Portada de la novela La Madre Contraataca
8.8
Tras un ataque de un clan rival, el subjefe Gio Rocco revela una dolorosa sospecha: Don Domenico De Luca fue hallado en una situación comprometedora con su secretaria. Aunque la protagonista se resiste a creerlo, la realidad la golpea al entrar a la sala de conferencias y ver a su esposo protegiendo a la otra mujer en sus brazos. Consumida por la rabia, ella confronta a Domenico directamente, le apunta con una pistola a la frente y le exige fríamente el divorcio.
Portada de la novela La Mentira que Me Alimentó
8.4
Durante cinco años, creí tener un matrimonio real con el heredero de la poderosa familia Romano. Tras soportar la presión por no darle un sucesor, descubro la peor traición: mi esposo cambiaba mi ácido fólico por anticonceptivos. La humillación se completa al ver que su exnovia espera un hijo de él. Consumida por la furia, decido contactar al hombre que lleva un lustro intentando recuperarme para hacerle una promesa: en un mes, me iré con él.
Portada de la novela Mi Nueva Medicina Grande Y Dura
8.7
Tras finalizar las festividades de septiembre, un viaje de trabajo a unas aguas termales en la sierra toma un rumbo inesperado cuando el camino de regreso es clausurado. Obligados a pasar la noche en el lugar, el mayor secreto de la protagonista queda expuesto ante sus compañeros debido a un descuido que revela su naturaleza insaciable. Sin otra opción, decide confiar en el hombre que aparentaba ser el más sereno del grupo para pedirle ayuda, sin sospechar que él terminaría tomando el control absoluto de la situación.
Portada de la novela Sangre de un Linaje Ignorado
8.6
Como miembro de una división de investigación ultrasecreta, mi misión era simple: entregar un expediente confidencial a mi hermana, Celeste Judd. Sin embargo, al llegar a su oficina, el pasante Ethan Irwin me interceptó. Creyendo erróneamente que yo era un asistente rival que intentaba seducir a Celeste, desató su furia contra mí. Tras golpearme y arrojarme agua hirviendo, destruyó el valioso archivo frente a todos, jactándose ante mi hermana de haberme dado una lección.